El Bàsquet Menorca vuelve este viernes al Pavelló Menorca casi cuatro meses después de su último partido en casa y lo hará ante un rival que eleva de inmediato la exigencia de la pretemporada. El Paris Basketball, campeón de la LNB francesa en 2025 y una de las grandes revelaciones de la última Euroliga, será el principal examen para un equipo menorquín que afronta el nuevo curso con una plantilla profundamente renovada.
El encuentro comenzará a las 20.00 horas dentro del programa del Estrella Damm Ciutat de Maó. La jornada concluirá a las 22.30 con el concierto de Avalanx, el grupo de Isaac Mascaró, pero el foco deportivo estará puesto mucho antes en la pista: el conjunto de Javi Zamora tendrá la oportunidad de comprobar hasta qué punto sus nuevas piezas pueden responder ante una formación construida para competir en el máximo nivel continental.
Un regreso con más preguntas que certezas
La cita tiene un valor especial porque permitirá reencontrarse con dos jugadores que representan momentos distintos de la trayectoria reciente del Bàsquet Menorca. Pol Figueras reaparecerá ocho meses después de la grave lesión sufrida en el Pazo dos Deportes Paco Paz de Ourense, mientras que Adams Sola volverá a competir ante su público después de haber decidido continuar una temporada más en la Isla. Su presencia aporta continuidad emocional a un proyecto que, en términos deportivos, apenas conserva rastros del grupo que alcanzó los primeros playoffs de ascenso a ACB en la historia del club.
Aquel equipo llevó al Leyma Coruña contra las cuerdas antes de que el conjunto gallego terminara proclamándose ganador de la Final Four. El recuerdo de aquella campaña establece una referencia inmediata, pero también puede convertirse en una comparación engañosa. El nuevo Bàsquet Menorca todavía está en fase de ensamblaje y la prioridad de este primer test no será ofrecer una versión definitiva, sino empezar a identificar automatismos, jerarquías y respuestas competitivas.

París llega como una prueba de nivel europeo
La elección del rival no es circunstancial. El Paris Basketball se ha convertido en una referencia del baloncesto francés y en uno de los proyectos más atractivos del continente gracias a un estilo atrevido, dinámico y orientado a imponer ritmo. Su primera participación en la Euroliga confirmó esa evolución: el club no se limitó a ocupar una plaza, sino que ganó notoriedad con una propuesta ofensiva y alegre que alteró el orden establecido en varios partidos.
Para el Bàsquet Menorca, enfrentarse a un adversario de ese perfil permite evaluar aspectos que otros encuentros de preparación no siempre ponen a prueba. La defensa deberá sostenerse ante jugadores capaces de jugar a diferentes velocidades, el rebote exigirá concentración constante y cada pérdida puede transformarse rápidamente en una transición peligrosa. La exigencia física y táctica del Paris obligará a los menorquines a medir su capacidad para mantener el plan incluso cuando el partido se acelere.
Miki Ortiz, director general del club, ha interpretado la llegada del conjunto parisino como “un paso más” en la consolidación del partido de presentación. La afirmación describe algo más que una apuesta por el espectáculo. También refleja la voluntad del Bàsquet Menorca de situar su presentación dentro de un marco competitivo más ambicioso, capaz de conectar el proyecto local con el circuito europeo y de ofrecer una referencia real sobre el nivel que debe alcanzar.
Un rival renovado que también busca su identidad
La paradoja es que el Paris Basketball tampoco llega completamente definido. Bajo la dirección del joven técnico francés Max Lefèvre, vinculado durante los últimos siete años a los Minnesota Timberwolves de la NBA, el equipo ha ejecutado una transformación profunda. Del roster anterior permanecen el exterior estadounidense Jared Rhoden, el ala-pívot parisino Allan Dokossi, el ala-pívot Leopold Cavaliere, el alero Daulton Hommes y el pívot senegalés Mouhamad Faye.
Las salidas han afectado a nombres relevantes. El base estadounidense Justin Robinson se incorporó al Barça, mientras que Lamar Stevens y Derek Willis, ambos interiores y estadounidenses, emprendieron rumbo al Partizan dirigido por Joan Peñarroya. Estas bajas han obligado al club francés a redefinir funciones y a repartir responsabilidades en una plantilla que conserva talento, pero que también necesita tiempo para establecer sus equilibrios.
Entre las incorporaciones destacan Tyson Etienne, llegado desde los Brooklyn Nets, y TJ Warren, alero de Carolina del Norte con una extensa experiencia en la NBA. A ellos se suman el francoestadounidense Terry Tarpey, procedente del AS Monaco, y Frank Ntilikina, base internacional francés que aterriza desde el Olympiacos. La combinación de juventud, recorrido internacional y experiencia NBA convierte al Paris en un rival especialmente útil para evaluar la consistencia del Menorca, aunque el propio conjunto visitante también deba encontrar todavía su mejor versión.
La plantilla menorquina empieza a tomar forma
El contexto de preparación condicionará inevitablemente el análisis. Esta ha sido la primera semana en la que Javi Zamora ha podido trabajar con casi todos los jugadores confirmados para la temporada. La única ausencia prevista es la de Gerónimo Rubio de la Rosa. Adam Kejval ya se ha incorporado después de cerrar sus compromisos internacionales con la República Checa, mientras que Wildens Leveque completa la primera fase de la pretemporada tras su paso por el Valencia Basket.
Noah Haaland, Iñaki Ordoñez y el último fichaje, Aleksandar Cvetkovic, también entrenan con normalidad junto al resto del grupo. Esa disponibilidad permite al técnico comenzar a trabajar sobre una estructura más cercana a la definitiva, pero no elimina las incógnitas propias de una reconstrucción. El duelo contra París servirá, por tanto, para comprobar si la renovación del plantel puede convertirse en una identidad reconocible: un equipo capaz de competir con orden, aprovechar sus fortalezas y sostenerse frente a un adversario de mayor experiencia continental.
