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El plan del Deportivo para consolidarse en Primera

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El regreso del Deportivo de A Coruña a Primera División tras años de descenso a categorías semiprofesionales plantea una pregunta central: ¿puede un club con historia reciente de inestabilidad financiera y deportiva mantener su posición sin repetir ciclos de ascenso y caída? La respuesta depende menos de los fichajes llamativos que de la coherencia entre el presupuesto, el modelo de cantera y la gestión del riesgo en un mercado donde los grandes ya no dejan espacio por cortesía histórica.

La apuesta por Yeremay como eje salarial

Mantener a Yeremay con un salario de 2,5 millones de euros y una cláusula superior a 100 millones representa la primera decisión estructural del proyecto. Este contrato no solo recompensa su rendimiento en Segunda, sino que fija un suelo salarial alto para el resto de la plantilla. La lógica detrás de esta decisión radica en evitar la salida inmediata del jugador más valioso, pero genera un efecto dominó: cualquier nuevo fichaje debe justificar un sueldo similar o superior, elevando el coste estructural del equipo. En un club que hace tres años disputaba la Primera Federación, esta carga fija puede convertirse en un lastre si los ingresos por televisión y taquilla no crecen al mismo ritmo.

La decisión también envía una señal clara a los agentes: el Deportivo está dispuesto a pagar por retener talento local. Sin embargo, esta estrategia solo funciona si Yeremay mantiene su nivel durante al menos dos temporadas consecutivas en Primera. Si el extremo sufre una bajada de rendimiento, el club quedará atado a un contrato difícil de amortizar sin incurrir en pérdidas significativas.

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Fichajes de experiencia versus sostenibilidad

La llegada de Aubameyang a los 37 años y de Leo Román por nueve millones de euros ilustra dos estrategias distintas. El portero representa una inversión defensiva concreta con valor residual previsible, mientras que el delantero gabonés aporta gol inmediato pero con una curva de rendimiento descendente clara. El caso de Aubameyang recuerda otros movimientos recientes en clubes medianos españoles que ficharon veteranos de alto perfil: el impacto inicial suele ser positivo, pero el coste de renovación o salida anticipada rara vez se recupera. Si el Deportivo no logra clasificarse para competiciones europeas en los próximos dos años, el salario del delantero podría convertirse en un punto de fricción interna.

Por otro lado, los fichajes de Jonathan Asp Jensen por seis millones y Teun Gijselhart por un millón muestran una apuesta más joven y potencialmente revendible. Ambos proceden de mercados con buena reputación de formación y tienen margen de crecimiento. El éxito de esta dupla dependerá de si el entrenador consigue integrarlos en un esquema que combine la verticalidad de Yeremay con la llegada de los centrocampistas. Si el modelo funciona, el Deportivo podría obtener plusvalías importantes en dos o tres temporadas; si falla, el club habrá gastado siete millones en dos jugadores que no terminan de encajar.

El riesgo de la cláusula de los 100 millones

La cláusula superior a 100 millones impuesta a Yeremay protege al club de ofertas bajas, pero también puede disuadir a posibles compradores serios. En el mercado actual, pocos clubes pagan esas cantidades por jugadores sin experiencia en competiciones europeas. Si un equipo de media tabla europea ofrece 40 o 50 millones, el Deportivo se enfrenta a una decisión incómoda: aceptar una oferta inferior a la cláusula y perder al jugador, o rechazarla y mantener un activo que podría depreciarse. Esta tensión entre protección contractual y liquidez real es uno de los puntos más delicados del plan actual.

Perspectivas de los distintos actores

Desde la óptica de la directiva, el objetivo es claro: estabilizar al club en Primera y recuperar parte del prestigio perdido. El CEO Massimo Benassi ha insistido en que el ascenso no altera los pilares del proyecto, lo que implica mantener un control presupuestario estricto a pesar de los fichajes. Sin embargo, los aficionados coruñeses esperan resultados inmediatos y pueden presionar si el equipo comienza la temporada con malos resultados. La afición, acostumbrada a ver al Deportivo entre los grandes, no siempre valora la prudencia financiera por encima del rendimiento deportivo.

Los competidores directos, especialmente los equipos recién ascendidos o de media tabla, observan con atención. Si el Deportivo logra mantener a Yeremay y sumar puntos con Aubameyang, se convertirá en un rival incómodo que puede restar plazas europeas a otros clubes. Por el contrario, si los fichajes no rinden, el equipo gallego podría volver rápidamente a Segunda y liberar talento al mercado a precios reducidos.

Tendencias futuras y puntos de fractura

El mercado de verano de 2026 muestra que los clubes históricos que regresan a Primera tienden a combinar jugadores experimentados con talento joven revendible. El Deportivo sigue esta tendencia, pero añade una variable adicional: una cláusula de salida muy elevada sobre su activo principal. Esta combinación puede funcionar durante una temporada, pero genera dos riesgos estructurales. El primero es financiero: si los ingresos no crecen, el club tendrá dificultades para renovar a los jugadores clave. El segundo es deportivo: un bloque que depende excesivamente de un extremo y un delantero veterano puede volverse previsible para rivales bien organizados.

La evolución más probable en los próximos tres años apunta a una estabilización media tabla si el entrenador logra equilibrar ataque y defensa. Sin embargo, cualquier lesión prolongada de Yeremay o bajada de forma de Aubameyang podría precipitar una crisis de resultados que obligue a vender antes de tiempo. El plan actual del Deportivo es ambicioso, pero su margen de error es reducido y depende de que varios factores alineen simultáneamente durante al menos dos temporadas consecutivas.

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