El Rayo Vallecano se ha comprometido con la Comunidad de Madrid a permitir este martes el acceso de los técnicos y de las empresas contratadas para comprobar el estado del Estadio de Vallecas y preparar las obras de urgencia previstas. El anuncio lo ha realizado este lunes el consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Mariano de Paco, después de reunirse con la directiva del club y con una representación de la plantilla. La apertura del recinto busca desbloquear una crisis que se agravó la semana pasada, cuando el club impidió en dos ocasiones la entrada de los equipos enviados por el Gobierno regional.
De Paco ha presentado el acuerdo como una exigencia de responsabilidad al club y no como un enfrentamiento institucional. “Esto no es un enfrentamiento entre el club y la Comunidad, sino una reclamación de responsabilidad hacia el propio club, que ha dicho que se compromete a cumplir sus obligaciones”, ha declarado ante los medios. El consejero sostiene que el Rayo debe garantizar el acceso necesario para verificar las deficiencias señaladas en una auditoría y permitir que se adopten medidas antes del comienzo de la temporada.

Una inspección para concretar las actuaciones
La visita prevista para el martes tendrá como objetivo revisar los elementos considerados “fundamentales” en relación con los problemas de seguridad descritos en la auditoría. Los técnicos de la Comunidad, acompañados por las compañías adjudicatarias, deberán comprobar sobre el terreno el alcance de las incidencias. Con esa información se elaborará un informe técnico que servirá para determinar las intervenciones necesarias y ordenar la ejecución de los trabajos urgentes.
La secuencia es relevante porque, hasta ahora, la Administración regional no había podido completar la inspección. La entrada fue vetada durante dos días consecutivos por el Rayo, que, según la explicación ofrecida por el consejero, consideraba que las actuaciones podían retrasarse. De Paco ha interpretado esa conducta como una forma de dejar avanzar los plazos con la expectativa de que el paso del tiempo desviara la atención del problema. El club, por su parte, ha manifestado ahora su disposición a facilitar el acceso, un compromiso que deberá concretarse en la apertura efectiva del estadio y en la colaboración con los trabajos técnicos.
La disputa combina una cuestión de seguridad con otra de competencias y responsabilidades. La Comunidad de Madrid defiende la necesidad de intervenir sobre elementos del recinto que pueden condicionar su utilización, mientras que el club debe gestionar la actividad ordinaria del estadio y la preparación deportiva de la temporada. La inspección permitirá precisar qué deficiencias requieren una actuación inmediata, cuáles pueden resolverse posteriormente y qué calendario resulta compatible con la competición.
El inicio de Liga, pendiente del informe
El Gobierno regional considera que, si se confirma alguno de los parámetros advertidos por la auditoría, lo normal sería que el Rayo no pudiera disputar en Vallecas su primer partido de la temporada. El encuentro está previsto para el 20 de agosto ante el Alavés y sería el estreno del equipo como local. De Paco ha insistido en que la prioridad debe ser que el conjunto juegue en Madrid, aunque ha advertido de la “muy difícil posibilidad” de que pueda hacerlo en su estadio en esa fecha.
La posición de la Comunidad no equivale todavía a una decisión definitiva sobre el escenario del partido. Antes será necesario conocer el resultado de la inspección, el contenido del informe técnico y la evolución de las obras. La incertidumbre responde, por tanto, a un proceso pendiente de verificación: las advertencias de la auditoría deben contrastarse con el estado real de las instalaciones y con la capacidad de ejecutar las medidas correctoras dentro del plazo disponible.
Ante la posibilidad de que Vallecas no esté operativo, De Paco ha defendido que el club haga todo lo posible para mantener el encuentro en Madrid. El consejero ha mencionado incluso un posible apoyo económico para que el partido se dispute en Leganés, una alternativa que evitaría el traslado a Burgos. La propuesta no se ha concretado en términos financieros ni administrativos, pero refleja la preocupación de la Administración por reducir el impacto logístico y deportivo de una eventual clausura temporal o limitación de uso del estadio.
Abonos, afición y presión institucional
El conflicto también afecta directamente a los abonados. La posibilidad de que el Rayo tenga que jugar fuera de Vallecas ha abierto el debate sobre una eventual devolución de los abonos, una cuestión que añade presión al club mientras no existe una sede alternativa confirmada. El consejero ha reprochado a la entidad una actitud que, a su juicio, muestra falta de respeto y de responsabilidad hacia los aficionados, llamados a afrontar cambios de última hora en el lugar y las condiciones de los partidos.
La respuesta del Rayo será determinante para aclarar esas cuestiones. El compromiso de abrir el estadio permite recuperar la vía técnica y evita, al menos de momento, una nueva escalada pública entre la entidad y el Ejecutivo autonómico. Sin embargo, el acuerdo no resuelve por sí solo la controversia: todavía deben conocerse las conclusiones de los especialistas, el alcance de las obras, su duración y las garantías necesarias para que el recinto pueda albergar encuentros con normalidad.
De Paco ha apelado a la “responsabilidad moral” del club con la institución y con sus seguidores. Esa reclamación se produce en un contexto en el que cada día resulta decisivo para completar las actuaciones antes del debut como local. Para el Rayo, el objetivo es conservar Vallecas como sede; para la Comunidad, la prioridad declarada es que cualquier regreso se produzca con las condiciones de seguridad exigibles. La inspección de este martes será el primer paso para determinar si ambos objetivos pueden cumplirse dentro del calendario de la competición.
