El Real Madrid inició este lunes la cuarta semana de su pretemporada con una sesión adaptada a la carga acumulada en el amistoso del sábado ante la Fiorentina, que terminó 2-2 en Austria. Los futbolistas que fueron titulares realizaron trabajo específico, mientras que el resto de la plantilla comenzó con ejercicios físicos antes de centrarse en la presión, las combinaciones y la definición.
Regresos y estreno en una jornada clave
La sesión estuvo marcada por el regreso de Vinicius y Brahim a la disciplina del club y por el estreno de Bernardo Silva, principal fichaje del verano. La presencia del brasileño concentró buena parte de la atención debido a las dudas sobre su renovación, aunque el entrenamiento no aportó novedades sobre su futuro. Los tres jugadores completaron previamente el reconocimiento médico y se incorporaron al mismo plan de trabajo.

El diseño de la sesión refleja una prioridad clara del cuerpo técnico de José Mourinho: elevar la intensidad sin exponer a los titulares a una carga innecesaria. La alternancia entre trabajo físico, presión y finalización apunta a consolidar mecanismos colectivos, especialmente tras un partido que volvió a mostrar la necesidad de equilibrar producción ofensiva y control defensivo.
Huijsen trabajó en el interior de las instalaciones y sobre el césped, aunque sin balón. Asencio, Militão, Mendy y Rodrygo continúan con sus respectivos procesos de recuperación, por lo que su disponibilidad seguirá condicionada por la evolución médica. La planificación del lunes incluye una segunda sesión a las 17:00 horas, en una jornada de doble turno.
El próximo examen del equipo será el sábado 8 de agosto, a las 19:00, frente al Ferencvaros en Budapest. Ese encuentro permitirá comprobar si los regresos de Vinicius y Brahim, junto con la adaptación de Bernardo Silva, empiezan a traducirse en soluciones concretas dentro del nuevo proyecto.
