Los 31 futbolistas de la primera plantilla y del filial del Real Zaragoza, junto con el cuerpo técnico y el personal de apoyo, completaron el traslado a Boltaña el pasado 26 de julio. Tras dos horas y cuarto de viaje desde la Ciudad Deportiva, la expedición se instaló en el hotel Monasterio, escenario habitual de las concentraciones del club en el Sobrarbe.

La llegada coincidió con la presencia de un pequeño grupo de aficionados que aguardaba a los jugadores. Francho Serrano, capitán del equipo, fue el más reclamado, lo que refleja el peso simbólico que sigue teniendo el jugador en el proyecto actual. Esta fase de pretemporada, que arranca este domingo, busca consolidar la cohesión del grupo antes del inicio de la competición oficial.
La elección de Boltaña no responde solo a la tradición. El entorno permite un trabajo concentrado sin distracciones externas, algo que el club considera clave para afinar detalles tácticos y físicos en un momento en el que el calendario exige máxima preparación desde el primer día. El recibimiento de los aficionados, aunque reducido, añade un componente de motivación que el vestuario valora positivamente.
El desarrollo de esta segunda etapa de pretemporada será determinante para evaluar el estado real de la plantilla y ajustar las últimas decisiones de mercado. El club mantiene la mirada puesta en la regularidad desde el inicio de la liga, y la estancia en el Sobrarbe representa el primer paso concreto hacia ese objetivo.
