El Sporting de Gijón ha situado la contratación de un delantero como la prioridad central de su planificación veraniega. La entidad rojiblanca trabaja también en la incorporación de un defensa central, pero entiende que el salto competitivo de la plantilla pasa, sobre todo, por añadir una pieza capaz de transformar en goles el volumen de juego que el equipo pretende generar. En ese escenario aparece Álex Forés, delantero del Villarreal cuya decisión puede marcar una parte relevante del mercado de Segunda División.
El club asturiano ya ha presentado una oferta y una cantidad concreta por el atacante. La propuesta no depende únicamente de la voluntad del Villarreal, que estaría dispuesto a negociar su salida, sino también de la elección del propio futbolista. Forés dispone de varias opciones abiertas y debe decidir qué proyecto puede ofrecerle el contexto adecuado para recuperar protagonismo después de una temporada irregular en el Real Oviedo. La operación, por tanto, no es un simple movimiento entre clubes: reúne una necesidad deportiva del Sporting, una oportunidad económica para el Villarreal y una cuestión de carrera para el delantero.
Una búsqueda condicionada por la escasez
El mercado de delanteros en Segunda presenta una característica que explica buena parte de la cautela del Sporting: la oferta de jugadores fiables en la categoría es limitada, mientras que la demanda se concentra en los mismos perfiles. Los equipos que aspiran al ascenso necesitan un atacante con capacidad para marcar diferencias, pero no todos pueden asumir grandes inversiones ni garantizar una titularidad indiscutible. El resultado es una competencia intensa por futbolistas que conocen la división, han demostrado capacidad goleadora y todavía conservan margen de crecimiento.
En esa pugna, las condiciones económicas dejan de ser el único factor decisivo. Un contrato más largo, una ficha superior o una fórmula de traspaso atractiva pueden inclinar la balanza, pero el jugador también evalúa el entrenador, el sistema, la competencia interna y las posibilidades reales de disputar minutos. Para Forés, ese último elemento tiene especial importancia. Su trayectoria reciente muestra que necesita continuidad para volver a sentirse determinante, y el proyecto que logre ofrecerle una función clara puede imponerse a otra propuesta aparentemente más rentable.
El Sporting intenta precisamente diferenciarse mediante un papel definido dentro de su estructura ofensiva. La plantilla cuenta, a priori, con más variantes que la temporada anterior, pero la dirección deportiva considera que todavía falta un delantero con capacidad para elevar el techo competitivo del equipo. No se busca únicamente un suplente de garantías, sino un jugador que pueda asumir responsabilidad en partidos cerrados, atacar el espacio y convertir las ocasiones que suelen decidir los encuentros igualados de la categoría.

El recorrido que explica la apuesta rojiblanca
La candidatura de Forés no se sustenta en una temporada reciente especialmente brillante, sino en un historial que permite identificar un potencial todavía recuperable. El atacante valenciano empezó a tomar contacto con la categoría durante su etapa en el filial del Villarreal. En la campaña posterior se consolidó como titular y firmó 16 goles en 39 partidos, una producción que lo situó entre los delanteros jóvenes con mayor proyección de Segunda.
Aquel rendimiento quedó interrumpido por una lesión de gravedad. En un partido frente al Amorebieta sufrió una fractura diafisaria de la tibia derecha que le mantuvo alejado de los terrenos de juego durante más de seis meses. La lesión no solo afectó a su continuidad, sino también al proceso natural de maduración de un delantero que necesitaba acumular minutos para asentarse en el fútbol profesional. La recuperación exigió tiempo y, cuando regresó, tuvo que reconstruir su posición dentro de una competición que ya había cambiado.
El Levante apostó por él en el mercado invernal de 2025 para reforzar una plantilla que acabaría logrando el ascenso. Forés aportó cinco goles en Liga, todos ellos como suplente. Esa aportación resulta significativa por dos motivos. Por un lado, confirmó que podía producir en un equipo sometido a la presión de subir de categoría. Por otro, evidenció que su influencia no dependía necesariamente de ser titular desde el primer día: su capacidad para entrar en los partidos y aprovechar defensas cansadas podía convertirse en un recurso estratégico.
Después regresó al Villarreal y salió cedido de nuevo, esta vez al Real Oviedo. Allí disputó 19 encuentros, en su mayoría con minutos residuales desde el banquillo. La cesión no permitió recuperar la versión del delantero que había destacado en Segunda. La falta de continuidad, la competencia y la propia dinámica del equipo limitaron su impacto. Ahora, de vuelta en la disciplina del conjunto castellonense, el escenario vuelve a apuntar hacia una salida, aunque esta vez el Villarreal contempla la posibilidad de un traspaso definitivo.
Para el Villarreal, el momento de decidir
La situación contractual añade presión a la operación. Forés termina contrato el próximo verano, de modo que el Villarreal debe valorar si prolongar su vínculo, mantenerlo en la plantilla o aprovechar este mercado para obtener una compensación económica. Si el club entiende que el jugador no tendrá un papel relevante en el primer equipo, una venta puede ser la solución más racional. Retenerlo sin una participación clara reduciría sus opciones de revalorización y permitiría que abandonara la entidad sin dejar ingresos al finalizar la temporada.
La pretemporada ha reforzado esa incertidumbre. Forés estuvo concentrado con el Villarreal en Como, Italia, pero no participó en los últimos amistosos. Esa ausencia no constituye por sí sola una confirmación de su salida, aunque sí encaja con una planificación en la que el club estudia liberar espacio y encontrar un destino estable para el futbolista. La competencia en el llamado Submarino Amarillo es elevada, y el delantero afronta un verano determinante para evitar que su carrera quede atrapada entre cesiones y oportunidades parciales.
Para el Villarreal, la venta también puede funcionar como una forma de ordenar su política de desarrollo. Los clubes con estructuras de cantera productivas deben decidir cuándo dejar de prestar jugadores y cuándo convertir su valor deportivo potencial en una operación económica. El caso de Forés ilustra esa tensión: ha demostrado capacidad goleadora en Segunda, pero no ha logrado asentarse en un contexto de máxima exigencia. Un traspaso con variables, porcentaje sobre una futura venta o cláusulas de rendimiento podría permitir al Villarreal conservar parte del beneficio si el delantero vuelve a crecer.
El precedente de Dubasin como argumento
El Sporting no tendría inconveniente en repetir la fórmula utilizada con Jonathan Dubasin, una experiencia que el club considera positiva. Aquel modelo combinó la apuesta por un atacante conocido en la categoría con la necesidad de proporcionarle un entorno donde pudiera sentirse importante. La comparación no significa que ambos futbolistas tengan las mismas características, pero sí revela una línea de actuación: buscar jugadores con rendimiento probado en Segunda, aunque lleguen después de un periodo de menor protagonismo.
La lógica deportiva es clara. Un delantero que ya ha marcado en la categoría necesita menos tiempo de adaptación que un fichaje procedente de otro país o de una competición con ritmos diferentes. También conoce la dureza de los calendarios, la importancia de las segundas jugadas y el valor de los goles en partidos de escaso margen. Forés, además, ha demostrado que puede contribuir como titular y como revulsivo. Esa versatilidad encaja con una temporada larga, en la que las lesiones, las sanciones y las variaciones tácticas obligan a repartir responsabilidades.
Sin embargo, el precedente también contiene una advertencia. La contratación de un futbolista con buenos registros anteriores no garantiza que esa producción se repita automáticamente. El Sporting tendría que construir un contexto que favorezca al delantero: mejores servicios desde los costados, ocupación adecuada del área y una estructura que no le obligue a participar demasiado lejos de la portería. Si el equipo no consigue generar ocasiones, la presión sobre Forés podría aumentar hasta convertir el fichaje en una exigencia individual difícil de sostener.
Arana, Karrika y Eddahchouri mantienen abierta la carrera
La dirección deportiva no ha limitado su búsqueda a un solo nombre. Juan Carlos Arana y Karrika continúan en la lista de alternativas, mientras que el Sporting también ha realizado una oferta por Eddahchouri. En este último caso, la propuesta se encontraría lejos de las pretensiones económicas del Deportivo, lo que introduce una dificultad adicional. La existencia de varias candidaturas evita que el club dependa por completo de la decisión de Forés, pero también obliga a establecer prioridades y límites financieros antes de que avance el mercado.
La competencia entre estas opciones no se resolverá únicamente comparando cifras goleadoras. Arana puede representar un perfil diferente por su experiencia y su capacidad para fijar centrales; Karrika, una alternativa asociada a la movilidad y al margen de crecimiento; Eddahchouri, una apuesta cuyo coste deberá ajustarse a la capacidad económica rojiblanca. La elección tendrá consecuencias sobre el modelo ofensivo. No es lo mismo construir el ataque alrededor de un delantero de área que alrededor de un jugador capaz de caer a bandas y asociarse entre líneas.
El Sporting también debe evitar que la urgencia se convierta en sobreprecio. La necesidad de contratar un atacante diferencial es evidente, pero pagar por encima del valor de mercado para cerrar pronto una operación puede limitar los recursos destinados al central y a posibles movimientos durante el tramo final del verano. En Segunda, donde la sostenibilidad financiera es tan importante como el rendimiento inmediato, una mala decisión puede comprometer la profundidad de la plantilla durante toda la temporada.
Una decisión con efectos más allá del fichaje
El desenlace de la operación afectará a tres niveles. En el plano estrictamente deportivo, determinará la competencia por el puesto de delantero y la capacidad del Sporting para variar sus registros ofensivos. En el económico, fijará cuánto margen conserva el club para completar la plantilla y qué riesgo asume al invertir en un jugador que busca recuperar su mejor versión. En el estratégico, mostrará si la entidad mantiene una política coherente de apostar por futbolistas jóvenes con experiencia en la categoría o si termina optando por un perfil de rendimiento más inmediato.
Para Forés, el traslado al Sporting podría ser una oportunidad de reconstrucción profesional. Después de una lesión importante y de una cesión con escasa presencia en Oviedo, necesita una temporada que no quede definida por el banquillo. Una campaña regular, con minutos y goles, le permitiría recuperar valor y volver a situarse en el radar de clubes de mayor nivel. Pero el riesgo también existe: si vuelve a desempeñar un papel secundario, su contrato próximo a expirar reduciría sus opciones de negociación y prolongaría una etapa de inestabilidad.
La decisión, por ello, no debería demorarse demasiado. El Villarreal necesita resolver su planificación, el Sporting debe completar su ataque y el futbolista requiere conocer cuanto antes el lugar donde desarrollará una temporada clave. Mientras Forés valora sus posibilidades, la dirección rojiblanca mantiene activas otras vías para no quedar paralizada. El mercado terminará definiendo si el delantero encuentra en Gijón el escenario para relanzarse y si el Sporting consigue convertir una necesidad reconocida en una ventaja competitiva real.
