El formato de los triangulares, muy poco habitual en el fútbol actual, regresó este viernes al calendario de pretemporada y dejó al Barcelona con una victoria y una derrota en el Friuli Venezia Giulia Cup, disputada en Udine. El equipo de Hansi Flick venció primero al Nottingham Forest por 1-0, gracias a un penalti provocado por Fermín y convertido por Raphinha, y después cayó por la mínima ante el Udinese, anfitrión del torneo, en un encuentro que se decidió en el último minuto.
La cita sirvió para repartir minutos en una etapa de preparación marcada por las ausencias del primer equipo y por la presencia de varios futbolistas del filial. En ese contexto, Fermín y Raphinha dejaron la mejor noticia de la noche en el primer duelo, mientras que la segunda parte de la sesión mostró las limitaciones de un Barça muy joven, con poca precisión en el último pase y sin capacidad para transformar su dominio territorial en ocasiones claras.

Un Barça dominante, pero sin remate
El segundo partido del triangular concentró buena parte del interés competitivo porque enfrentó a un Barcelona con más jugadores del filial que del primer equipo frente a un Udinese más ordenado y práctico. Durante muchos tramos, el conjunto azulgrana monopolizó la posesión y llevó el peso del encuentro, mientras el equipo italiano cerró espacios en su campo y buscó salir con transiciones rápidas. El guion, sin embargo, no se tradujo en ventaja visitante: el Barcelona acumuló posesión y remates lejanos, pero no encontró profundidad suficiente para desarmar el bloque local.
Ese desequilibrio entre control y eficacia explica mejor que el marcador el valor del partido. Flick pudo observar a varios futbolistas en un contexto exigente, pero también constató que el equipo todavía depende de la chispa individual para convertir dominio en ocasiones netas. El Udinese, en cambio, sostuvo un plan de partido simple y terminó capitalizando su oportunidad en la acción final, una carrera de Bayo que resolvió una cita que parecía encaminada al empate.
Minutos para los jóvenes y señales para Flick
Más allá del resultado, la jornada dejó varios nombres a seguir. Balde reapareció tras lesión, una noticia relevante en una pretemporada en la que el técnico necesita recuperar piezas con ritmo competitivo. También debutó el belga Bisiwu, más voluntarioso que preciso en su primera aparición. El cierre del encuentro llegó con un once muy juvenil, reflejo de la apuesta estructural del club por acelerar el crecimiento de sus talentos en un entorno de máxima exigencia relativa, aunque todavía lejos del nivel y la continuidad del campeonato oficial.
El once inicial del segundo choque incluyó a Szczesny, Espart, Christensen, Gerard Martín, Pesquer, Bernal, Fariñas, Tunkara, Adeyemi, Hamza y Kluivert. En el minuto 16 entraron Balde, Fort, Cortés, Bisiwu y Goren, y en el 27 lo hicieron Guille F., Toni F. y Márquez. Esa rotación amplia confirma la intención del Barça de convertir la pretemporada en una prueba real para jóvenes y suplentes, pero también subraya una realidad conocida: la distancia entre el talento en formación y la respuesta competitiva que exige un adversario organizado sigue siendo grande.
El triangular, que supuso un reencuentro del Barcelona con un formato que no utilizaba desde hacía 24 años, dejó así una lectura doble. Por un lado, permitió repartir cargas, evaluar retornos y dar continuidad al trabajo de Flick. Por otro, expuso que la superioridad en posesión no basta por sí sola cuando faltan precisión en el último pase, sincronía ofensiva y contundencia en las áreas. El Udinese, con menos brillo pero mayor eficacia, terminó llevándose el trofeo en casa.
