El trofeo Ciudad de Medina de Pomar se resolvió en un amistoso duro, cerrado y con poco margen para el brillo ofensivo. El 0-0 al descanso ya retrataba un duelo más físico que creativo, en el que las defensas dominaron y las ocasiones claras apenas existieron.

Tras el descanso, ambos técnicos movieron el banquillo para repartir minutos, pero el partido no cambió de guion. La lluvia y el viento obligaron incluso a detener el juego entre el 60 y el 70, un parón que terminó de apagar un encuentro ya condicionado por la intensidad y la falta de precisión.
La ausencia de Jandro Castro en el banquillo, sustituido por Manolo Sánchez por una indisposición de última hora, añadió un matiz interno a una cita pensada para la puesta a punto. Más que una prueba de gol, fue un ejercicio de resistencia ante un contexto adverso que dejó al equipo vencedor con el trofeo y a ambos conjuntos con conclusiones útiles para el arranque del curso.
