Los jugadores de la Selección argentina exhiben sin reparos abrazos, consuelos y lágrimas, un comportamiento que algunos medios han etiquetado como excesivo. La psicóloga Nahir Britez considera que esta visibilidad constituye un avance concreto hacia modelos de masculinidad más flexibles y que los referentes deportivos aceleran el cambio cultural al mostrar que la vulnerabilidad no equivale a debilidad.

El esquema tradicional, que reserva el poder y el sustento económico al hombre mientras asigna los cuidados a las mujeres, también restringe la expresión emocional. Britez señala que esa restricción genera caparazones defensivos, aislamiento y negación de problemas, mecanismos que terminan por aislar al individuo y deteriorar sus vínculos. La aceptación de pedir ayuda profesional rompe ese ciclo y reduce el estigma asociado a la terapia.
Las mujeres cumplen un papel activo al ofrecer espacios de diálogo y al dejar de sostener la desigualdad de expresión. Al mismo tiempo, los cambios no dependen solo de la crianza: durante la adultez es posible revisar mandatos y modificar conductas cuando generan malestar. Cada vez más hombres de entre 30 y 40 años llegan a consulta con esa intención, demostrando que la transformación sigue siendo viable a cualquier edad.
