El Celta cerró su pretemporada con un empate de mérito en el campo del Nápoles (1-1), un resultado que refuerza la lectura positiva del verano vigués más allá del marcador. El equipo de Claudio Giráldez resistió un arranque muy exigente, en el que el subcampeón de la Serie A impuso ritmo, presión y llegada, y fue capaz de rehacerse hasta equilibrar el duelo con un gol de Ferran Jutglà en la segunda mitad.
La cita, disputada en Castel di Sangro, dejó además señales relevantes para el tramo competitivo que comienza el próximo domingo frente a Osasuna. Carl Starfelt completó sus primeros 90 minutos desde hace medio año, varios canteranos respondieron con solvencia en un contexto de máxima exigencia y Aleix Febas confirmó que puede ganar peso en el centro del campo. El amistoso sirvió también para medir la amplitud de la plantilla en un momento en que el Celta ha alternado rotaciones, pruebas y gestión de cargas físicas.

Un inicio dominado por el Nápoles
El Nápoles salió con una marcha más y convirtió los primeros minutos en un asedio sostenido. Con un once muy cercano al titular, el conjunto italiano sometió al Celta con posesiones largas, centros laterales y varias acciones a balón parado. La superioridad local se tradujo pronto en el 1-0, cuando Di Lorenzo remató de cabeza una falta lateral mal defendida por la zaga celeste. Poco después, el propio capitán napolitano rozó el segundo tanto con un disparo al travesaño tras otro desajuste defensivo.
El Celta, con numerosas rotaciones en su alineación inicial, pasó esos compases más incómodo que preciso. Hugo Burcio compartió la sala de máquinas con Febas, Jones ocupó el carril derecho, Álvaro Núñez el izquierdo y Andrés Antañón apareció en ataque junto a Jutglà y Hugo Álvarez. Abdoulaye Faye, en su debut, quedó señalado en dos acciones decisivas del primer tiempo, aunque no fue el único responsable de un sistema que sufrió mucho cuando el Nápoles aceleró por fuera y cargó el área con continuidad. En ese tramo, Ionut Andrei Radu sostuvo a los gallegos con una parada de mérito a Nico Olivera y otra intervención notable ante Alisson Santos.
La reacción celeste cambió el partido
Con el paso de los minutos, el Celta empezó a corregir su situación. Febas asumió peso en la circulación y Antañón ofreció movilidad para escapar de la presión, lo que permitió a los visitantes tener más balón y alejar el juego de su área. El equipo no llegó a mandar de forma clara antes del descanso, pero sí dio señales de crecimiento: un tiro alto del canterano, una doble ocasión de Álvaro y Hugo Álvarez tras un cambio de orientación y varias incursiones de Jones por banda anticiparon un cambio de escenario.
La segunda parte abrió la puerta a un partido más equilibrado. El Nápoles renovó por completo su equipo en dos tandas y Giráldez fue introduciendo cambios de manera progresiva, con la idea de mantener la intensidad sin perder orden. El Celta adelantó líneas, presionó más arriba y encontró premio poco después de la hora de juego. Jutglà robó el balón a Kevin de Bruyne en la frontal, aprovechó la indecisión del belga y definió con un disparo cruzado ante el portero local. Más que una jugada aislada, el empate reflejó la capacidad del equipo para leer mejor el contexto y castigar una pérdida en zona comprometida.
A partir de ahí, el duelo se abrió. El Nápoles ganó profundidad por la izquierda con Noa Lang y el Celta, aunque siguió teniendo más posesión en varios tramos, ya no consiguió gobernar del todo el ritmo. Hubo una ocasión clara para Lucca tras dos centros desde esa banda y otra para Lang, neutralizada por Radu, el único futbolista celeste que completó los dos partidos de Italia. El marcador ya no se movió, pero la imagen final del Celta fue más sólida que la del arranque: supo resistir, ajustarse y competir durante noventa minutos ante un rival de nivel europeo.
Balance de verano y primer examen oficial
El empate en Nápoles deja un balance de pretemporada con dos victorias y tres empates, sin derrotas, pero el dato más útil para el cuerpo técnico es otro: el equipo ha podido comprobar que su fondo de armario responde y que algunos perfiles jóvenes pueden tener presencia real en la liga. También ha quedado más claro que Febas ofrece una salida técnica valiosa en el centro del campo y que la solidez colectiva todavía depende de ajustar mecanismos defensivos, especialmente frente a rivales que atacan con velocidad y amplitud.
La próxima cita ya no será un ensayo. Osasuna visitará Vigo en el estreno liguero y medirá hasta qué punto el Celta ha convertido estas pruebas en una base competitiva estable. El amistoso frente al Nápoles dejó una conclusión nítida: el equipo aún tiene margen de mejora, pero llega al inicio del campeonato con argumentos para sostener una lectura ambiciosa de su arranque.
