El Real Madrid comenzó su pretemporada con una victoria parcial que se diluyó en el segundo tiempo. En el Wörthersee Stadion, el equipo dirigido por José Mourinho dominó los primeros cuarenta minutos y logró una ventaja de dos goles. Sin embargo, la Fiorentina reaccionó con precisión y terminó igualando el marcador en un partido que sirvió principalmente como primer examen físico y táctico de la temporada.
Inicio arrollador y goles tempranos
Desde el pitido inicial, el Madrid impuso un ritmo alto. Endrick, titular por primera vez en la pretemporada, abrió el marcador tras controlar un balón en el área y definir con precisión. Minutos después, Alexis Ciria amplió la diferencia con un remate que aprovechó un error en la salida de la Fiorentina. Ambos goles llegaron antes de la media hora y reflejaron la intención del Madrid de presionar alto y buscar espacios rápidos.

El planteamiento inicial funcionó porque los jugadores de ataque mantuvieron líneas cortas y aprovecharon la velocidad de los extremos. Ciria, en su segunda titularidad con el primer equipo, demostró capacidad para desequilibrar en espacios reducidos y confirmó el buen momento que atraviesa tras su ascenso desde el Castilla.
La reacción de la Fiorentina y los problemas defensivos
Con el paso de los minutos, el ritmo del Madrid decayó. La Fiorentina encontró pasillos entre líneas y generó ocasiones claras. Piccoli marcó antes del descanso y Kean, recién incorporado en la reanudación, igualó el marcador con un remate que expuso la falta de coordinación en el centro de la defensa. El eje formado por jugadores del filial permitió que la Fiorentina generara superioridades numéricas en zonas intermedias.
Este aspecto defensivo ya se había señalado en la planificación de pretemporada. Mourinho no contó con centrales del primer equipo y debió improvisar una zaga con canteranos. El resultado fue una mayor exposición a transiciones rápidas, algo que el técnico portugués tendrá que corregir antes del inicio de la Liga.
Endrick y su mensaje al club
Endrick utilizó su titularidad para enviar una señal clara. Tras marcar, besó el escudo y mantuvo un nivel alto de intensidad durante todo el partido. El delantero brasileño pelea cada balón y presiona sin descanso, cualidades que Mourinho valora especialmente en un nueve. Aunque su posición en la jerarquía parece ser la tercera opción tras la llegada de Espi, el gol y su rendimiento general ofrecen argumentos para mantenerlo en la conversación del once titular.
El caso de Endrick ilustra una dinámica habitual en las pretemporadas del Madrid: los jóvenes deben demostrar que merecen minutos ante la competencia de fichajes recientes. Su capacidad para definir en el primer toque y su trabajo sin balón constituyen la base sobre la que puede construir una temporada más participativa.
Trent Alexander-Arnold y la competencia en el lateral
Trent Alexander-Arnold reapareció tras su ausencia en el Mundial y mostró buena forma física. El inglés participó activamente en la salida de balón y recibió indicaciones de Mourinho durante el descanso. A su espalda, Denzel Dumfries actuó como extremo y aportó presencia física en duelos individuales. La competencia entre ambos jugadores en el carril derecho se perfila como uno de los temas recurrentes de la temporada.
Dumfries, aunque menos preciso con el balón, ofrece una alternativa diferente que Mourinho ya ha utilizado en partidos de alta exigencia física. La presencia de ambos en el mismo once puede dar flexibilidad táctica, siempre que se ajuste la coordinación entre líneas.
El regreso de Mourinho y su estilo intacto
El partido también sirvió para observar el comportamiento de Mourinho en el banquillo. El técnico permaneció mayoritariamente calmado durante el juego, pero protestó con energía ante decisiones arbitrales que consideró desfavorables. En los momentos de pausa, se acercó a jugadores como Trent para corregir posicionamientos y animar al equipo. Estos gestos, habituales en su trayectoria, confirman que la esencia del Special One sigue presente a pesar de los años transcurridos desde su anterior etapa en el Madrid.
El empate final no altera el objetivo principal de este período de preparación. Quedan varias semanas para pulir automatismos y definir la plantilla antes del inicio de la competición oficial. El resultado, más que el marcador, ofrece datos sobre qué aspectos deben mejorarse y qué jugadores han respondido mejor a las primeras exigencias del nuevo proyecto.
