Los boletos más accesibles para la final del 19 de julio en el MetLife Stadium igualan los más caros de la edición anterior. En reventa digital estadounidense los precios parten de 7000 dólares y alcanzan 39000 en ubicaciones premium. La FIFA ya no vende entradas normales y solo ofrece paquetes hospitality entre 15000 y 57000 dólares a través de StubHub, Ticketmaster y Tickpick.

El gasto real supera con creces el valor de la entrada. Hoteles en Nueva York y Nueva Jersey multiplican tarifas, alimentos y bebidas registran sobreprecios y el traslado al estadio exige transporte oficial que oscila entre 20 y 98 dólares. Este esquema convierte el partido en un producto exclusivo dirigido a un público de alto poder adquisitivo y revela cómo los grandes torneos deportivos generan un mercado paralelo que prioriza el rendimiento económico sobre la accesibilidad masiva del fútbol.
