Conseguir entradas para la final entre España y Argentina en el MetLife Stadium de Nueva Jersey se ha vuelto casi imposible. Los precios oscilan entre 6.000 y 34.000 euros, mientras que en reventa los asientos más accesibles superan los 9.000 dólares y los cercanos al campo alcanzan los 38.000. La FIFA ya agotó las localidades oficiales y solo quedan paquetes premium que han impulsado el mercado secundario.

El espectáculo de medio tiempo, inspirado en el Super Bowl, durará once minutos e incluirá a Shakira, BTS, Madonna y Justin Bieber. La logística exige montar y desmontar el escenario en catorce minutos. La inclusión de Madonna, crítica abierta de Trump, generó tensiones que llevaron a añadir a Bieber para equilibrar el protagonismo. El presidente impulsó la idea de un show “puramente americano”, aunque la relación con la artista sigue marcada por antiguas declaraciones que motivaron incluso una investigación del FBI.
Preferencias y contexto político
Una encuesta de Pew sitúa a España como favorita entre los estadounidenses, por encima de Argentina, debido a la calidad de sus jugadores y al descubrimiento que supone para el público local. McDonald’s ha elegido a Lamine Yamal para sus campañas. Trump aún no se ha pronunciado sobre el partido, aunque mantiene una relación estable con el Rey Felipe VI. La atención presidencial se reparte entre la final y otros frentes como Irán y Venezuela.
