Luego de la victoria argentina por 2-1 ante Inglaterra en el Mundial 2026, Enzo Fernández intervino para defender a su pareja, Valentina Cervantes, tras las críticas recibidas por sus declaraciones previas al partido. Cervantes había expresado que sus hijos no saltarían al ritmo del cántico “el que no salta es un inglés”, lo que generó cuestionamientos en redes por supuesta falta de respeto al contexto histórico del encuentro.

Fernández aclaró que las palabras de su esposa respondían al respeto hacia el personal inglés que trabaja en su hogar en Londres y no buscaban minimizar el partido. El volante del Chelsea subrayó que el plantel comprendía el peso simbólico del duelo, especialmente por la Guerra de Malvinas, y que el objetivo principal era alcanzar la final sin descuidar ese legado.
El gesto de Fernández revela la tensión permanente entre la vida privada de los futbolistas y las expectativas colectivas en torno a un clásico cargado de memoria. Al priorizar la explicación familiar por encima de la polémica, el mediocampista reafirma que la defensa del país se ejerce tanto dentro como fuera de la cancha, sin que una aclaración personal reste valor al compromiso colectivo.
