El regreso de Enzo Pérez al estadio Feliciano Gambarte, después de más de dos décadas, quedó marcado por el rechazo de los hinchas de Godoy Cruz. El mediocampista, actualmente en Deportivo Maipú, fue recibido con silbidos, insultos y un reclamo que se repitió durante toda la previa: “desagradecido”.
La protesta comenzó cuando el plantel de Maipú llegó al estadio y se intensificó a medida que se acercaba el inicio del partido. Desde la Platea Sur, los simpatizantes apuntaron directamente contra Pérez, cuya vinculación con Godoy Cruz constituye el centro del malestar: aunque se formó en las divisiones inferiores de Maipú, fue con la camiseta del Tomba donde debutó profesionalmente y comenzó a proyectarse al fútbol de elite.

Un reencuentro atravesado por el enojo
La silbatina se volvió generalizada durante el reconocimiento del campo de juego y alcanzó su punto máximo cuando la voz del estadio anunció el nombre del volante junto con la camiseta de Maipú. La escena se repitió con el ingreso oficial del equipo visitante y confirmó que la reacción no se limitaba a un grupo aislado de hinchas.
El rechazo continuó durante los primeros minutos del encuentro: cada contacto de Pérez con la pelota provocó nuevos silbidos y reproches desde las tribunas. Más que una simple rivalidad deportiva, la respuesta reflejó una disputa por la memoria y la pertenencia. Para buena parte de la hinchada, el jugador que inició allí su carrera quedó momentáneamente desplazado por la percepción de que su regreso como rival implicaba una falta de reconocimiento hacia el club que le abrió las puertas del profesionalismo.
Así, el esperado reencuentro entre Pérez y Godoy Cruz no funcionó como homenaje ni como celebración. En su primera visita al Gambarte defendiendo los colores de Maipú, el mediocampista recibió una señal inequívoca: el vínculo con el Tomba continúa vigente, pero atravesado por un conflicto que el paso del tiempo no logró cerrar.
