El Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat acoge estos días los ensayos finales de la selección española de natación artística antes de los Europeos de París 2026. El equipo dirigido por Andrea Fuentes trabaja con precisión milimétrica una rutina que combina acrobacias de alta dificultad y la música de Rosalía. El objetivo declarado es situar a España entre las favoritas en la competición continental.
El marco de la preparación
Las sesiones se desarrollan en la piscina interior del CAR, donde las atletas ejecutan movimientos bajo la supervisión directa de la seleccionadora y de Víctor Cano, responsable del diseño coreográfico. Cano, exgimnasta olímpico en Sídney 2000 y Atenas 2004, aporta su experiencia en gimnasia para elevar la componente aérea de las figuras. Las correcciones se suceden de forma inmediata, sin interrupciones prolongadas, para mantener el ritmo de trabajo exigido por la competición internacional.
El programa incluye siete acrobacias principales. Fuentes detalla que el objetivo es mantener la plataforma seca durante todo el ejercicio; cualquier hundimiento resta puntos. Hasta la fecha, el equipo ha logrado puntuaciones perfectas en ejercicios aislados, aunque la meta ahora es reproducir esa calidad en la rutina completa.
Desarrollo de las acrobacias
Una de las figuras más exigentes la ejecuta Lilou Lluis. Consiste en un puente sostenido sobre cuatro cabezas con doce puntos de dificultad. Fuentes señala que ninguna otra selección ha presentado una acrobacia de esa complejidad. La base la forman las nadadoras que permanecen sumergidas, sincronizando patadas para sostener la estructura. Un desfase mínimo comprometería el equilibrio y la puntuación.
Tras la ejecución aislada de cada figura, el grupo ensaya la transición hacia la siguiente. Txell Ferré realiza el salto final del bloque: impulsada por sus compañeras, gira en el aire y entra en el agua sin apenas espuma. Fuentes destaca que la extensión del cuerpo antes de que la cadera toque la superficie resulta determinante para evitar penalizaciones.

Integración de la música
La banda sonora elegida es “Berghain”, de Rosalía. La pieza combina elementos clásicos, pop barroco y electrónica experimental. Fuentes explica que la selección responde a patrones rítmicos diseñados por Cano para potenciar la agresividad artística de la coreografía. El cambio de atmósfera al activar la megafonía subacuática marca el paso del ensayo técnico a la interpretación completa.
Durante la ejecución íntegra, las transiciones se suceden a gran velocidad. Los cuerpos forman geometrías que se desarman en fracciones de segundo. Los observadores cercanos perciben la tensión muscular y las respiraciones cortas que exige cada fase. Fuentes resume que la calidad acrobática ha mejorado notablemente en los últimos dieciocho meses gracias al trabajo de Cano.
El dúo mixto y la proyección internacional
Tras el bloque de equipo, Iris Tió y Dennis González entrenan su rutina de dúo mixto. La compenetración entre ambos permite movimientos fluidos que parecen desafiar la resistencia del agua. Andrea Fuentes observa en silencio, dejando que la química natural de la pareja defina el ritmo. Las miradas y los ajustes de posición transmiten una narrativa que la televisión no siempre capta.
El calendario europeo de 2026 representa una oportunidad para consolidar los avances registrados desde el último ciclo. España ya ha demostrado capacidad para puntuar alto en acrobacias aisladas; la siguiente fase consiste en mantener esa consistencia durante toda la competición. El equipo técnico evita pronósticos concretos y se centra en pulir detalles que marcan la diferencia entre medalla y posición intermedia.
El enfoque actual combina exigencia física y precisión artística. Fuentes y Cano insisten en que el progreso medible en los entrenamientos debe trasladarse a la piscina de competición sin margen para improvisaciones. Los Europeos de París servirán como primer termómetro real de esta preparación.
