La final de la rutina libre por equipos de los Europeos de natación artística de París ha quedado marcada por la polémica después de que Rusia conquistara la medalla de oro por delante de España. La selección española terminó segunda, a 2,6805 puntos del conjunto ruso, que se proclamó campeón continental con una puntuación de 285,0346.
El resultado provocó una reacción especialmente dura de Alisa Ozhogina, integrante del equipo español, que acusó a las nuevas campeonas de Europa de haber copiado parte del ejercicio presentado por España. La nadadora trasladó sus críticas a través de varias historias publicadas en Instagram, en las que cuestionó tanto la supuesta utilización de ideas ajenas como el valor deportivo de una victoria obtenida en esas condiciones.
Una acusación formulada tras la final
Ozhogina explicó que no suele intervenir públicamente en conflictos de este tipo, pero aseguró que en esta ocasión había decidido pronunciarse por su vínculo personal con los dos países. La deportista es mitad rusa y mitad española y afirmó que siempre ha apoyado a ambas selecciones, también durante el periodo en el que Rusia estuvo alejada de la competición internacional.
“Como medio rusa-medio española, siempre he apoyado a ambos países”, escribió. En su mensaje, la nadadora señaló que se había alegrado del regreso de las rusas a la competición porque, a su juicio, las deportistas no son responsables de las decisiones de su Gobierno. También afirmó que había celebrado sus éxitos y que se sentía orgullosa de reconocer su origen ruso.
El tono de su declaración cambió al referirse directamente al ejercicio de la final. Ozhogina dijo que le gustaría saber qué pasó por la cabeza de las nadadoras rusas cuando tomaron la decisión de utilizar elementos que, según su acusación, pertenecían a la propuesta española. “¿De verdad tanto te vale un oro que te da igual la manera de ganarlo?”, planteó.

La nadadora llegó a calificar la supuesta copia como un “robo de una idea”, aunque también introdujo un matiz al reconocer que para España suponía una forma de reconocimiento. “Nosotras estamos orgullosas, porque es el mayor acto de respeto que podrían habernos dado”, afirmó. A continuación, pidió a sus rivales que revisaran lo ocurrido y concluyó que la conducta denunciada no era “justa”, “ética” ni digna de celebrar.
La diferencia en la clasificación
Rusia ganó el título con 285,0346 puntos, mientras que España se quedó con la medalla de plata y una desventaja de 2,6805 unidades. La clasificación supone para el equipo español la tercera plata conseguida en estos Europeos de París, un resultado que confirma su presencia en la lucha por los puestos de honor, aunque deja abierta la controversia sobre la valoración de la rutina libre.
El conjunto español estuvo formado por Cristina Arámbula, Marina García, Mireia Hernández, Lilou Lluis, Txell Ferré, Alisa Ozhogina, Aurora Lázaro y Sara Saldaña. La composición del equipo refleja la continuidad de una selección que aspira a consolidarse entre las principales potencias europeas de la disciplina, en una modalidad en la que la dificultad técnica, la ejecución, la sincronización y la propuesta artística tienen un peso decisivo.
Precisamente por esa combinación de elementos, la acusación de plagio afecta a una zona especialmente sensible de la competición. En natación artística, la identidad de una rutina no depende únicamente de una figura aislada: también intervienen la selección musical, la estructura coreográfica, las transiciones, la interpretación y la forma de enlazar las dificultades. Sin embargo, la información difundida tras la final no detalla qué movimientos o partes concretas del ejercicio ruso considera España que fueron tomados de su propuesta.
Una polémica pendiente de aclaración
Hasta el momento, la denuncia se conoce a través de las declaraciones personales de Ozhogina. No consta en la información disponible una respuesta pública de la delegación rusa, de las integrantes del equipo vencedor ni de los organismos responsables de la competición que confirme o desmienta la acusación. Tampoco se ha informado de una reclamación formal presentada ante el jurado o ante la organización de los Europeos.
Esta ausencia de elementos adicionales impide establecer, por ahora, si se trata de una coincidencia derivada del uso de recursos habituales en la disciplina, de una inspiración compartida o de una reproducción deliberada de componentes concretos. La valoración corresponde a los órganos técnicos y reglamentarios de la competición, que deberían examinar las rutinas y las normas aplicables antes de extraer consecuencias deportivas.
El contexto añade una dimensión política al enfrentamiento deportivo. Ozhogina recordó que Rusia había regresado a la competición y defendió la separación entre las deportistas y las decisiones de su Gobierno. No obstante, su malestar muestra que ese regreso continúa generando reacciones encontradas, especialmente cuando el resultado afecta directamente a una selección como la española y la diferencia final es reducida.
La medalla de plata mantiene a España en el grupo de aspirantes al título, pero la controversia amenaza con desplazar el foco del rendimiento de ambos equipos hacia la legitimidad del resultado. Para que el desenlace quede definitivamente cerrado, será necesario conocer si existen pruebas concretas sobre la supuesta coincidencia, si alguna delegación presenta una protesta oficial y qué respuesta ofrecen las autoridades deportivas. Mientras tanto, el oro ruso queda acompañado por una acusación pública que ha abierto uno de los episodios más discutidos de estos campeonatos.
