La selección española ha alcanzado la final del Mundial de 2026 tras eliminar a Francia en semifinales. El encuentro decisivo se disputará el próximo 19 de julio en Nueva York, donde el equipo de Luis de la Fuente buscará su segunda estrella mundialista frente a Inglaterra o Argentina.
De Atlanta a Nueva York
El trayecto del equipo ha sido progresivo. Tras superar las fases previas, España consolidó su presencia en la final con una actuación ordenada ante Francia. El grupo mantuvo la posesión en el centro del campo y evitó las transiciones rápidas del rival, lo que permitió controlar el ritmo del partido desde el inicio.
Los goles llegaron por mediación de Mikel Oyarzabal, desde el punto de penalti, y Pedro Porro. Ambos tantos certificaron una victoria por 0-2 que confirma el acceso a la segunda final mundialista de la historia de España.

Una lista de reproducción con peso propio
Durante la concentración, la música ha formado parte del ambiente del vestuario. De las 46 canciones habituales, siete pertenecen a Bad Bunny. Una de ellas, titulada NUEVAYoL, ha adquirido un valor simbólico al señalar Nueva York como destino final. El tema no ha sido interpretado como himno oficial, sino que ha coincidido con el desarrollo del torneo.
Objetivo asumido desde el principio
Desde el inicio de la concentración el 30 de mayo, el equipo no ocultó sus aspiraciones. Luis de la Fuente declaró antes del torneo que España era favorita en la misma medida que Inglaterra o Francia. Esta postura se mantuvo sin rebajar expectativas, basándose en los resultados recientes de la Eurocopa.
La mayoría de los jugadores actuales no vivieron el Mundial de Sudáfrica 2010. Lamine Yamal, por ejemplo, tenía dos años cuando Andrés Iniesta marcó el gol decisivo. Sin embargo, esta generación ha acumulado títulos en categorías inferiores: Europeos sub-19, sub-21 y medallas olímpicas. El éxito se ha convertido en una expectativa habitual más que en una excepción.
La construcción del bloque
Luis de la Fuente ha dirigido a gran parte de estos futbolistas desde las categorías inferiores. Su trabajo ha sumado seis finales en distintas selecciones nacionales. Tras el empate inicial ante Cabo Verde, el equipo recuperó solidez y mostró mayor fluidez colectiva en las fases eliminatorias.
En la víspera de la semifinal, De la Fuente resumió el estado de ánimo con una frase: “Sería una guinda en el pastel ganar la Copa del Mundo. Pero… ¿y si sí?”. La respuesta sobre el césped ante Francia confirmó que el grupo afronta el partido decisivo con confianza fundamentada en el rendimiento colectivo.
El recital ante Francia
Francia llegaba con el ataque más potente del torneo, encabezado por Kylian Mbappé. España respondió con solidaridad defensiva y una ocupación precisa del terreno de juego. El resultado 0-2 reflejó un dominio basado en la posesión y en la capacidad de mantener la estructura incluso cuando el rival buscaba transiciones.
En las gradas del estadio de Dallas estuvieron presentes varios integrantes del equipo campeón en 2010, entre ellos Iker Casillas, Carles Puyol, Sergio Ramos y Xavi Hernández. Su presencia subraya el relevo generacional que ahora disputa la final.
El partido que define la historia
El encuentro del 19 de julio en Nueva York representa la oportunidad de conquistar el segundo título mundial para España. El equipo llega con un fútbol más compacto, una fortaleza grupal consolidada y un entrenador que ha ajustado el sistema tras las primeras dudas. El resultado dependerá de la capacidad de mantener los principios que han llevado al equipo hasta aquí.
