España se proclamó campeona del mundo por segunda vez en su historia tras derrotar a Argentina en la final disputada en Nueva Jersey. El gol decisivo llegó en el minuto 105 de la prórroga, obra de Ferran Torres tras un centro de Nico Williams que culminó una jugada iniciada por Zubimendi y Lamine Yamal.

El encuentro evidenció la superioridad colectiva española frente al talento individual de Messi. España controló el balón, generó ocho saques de esquina y mantuvo la portería imbatida durante los 120 minutos, mientras Argentina no consiguió un solo disparo entre los tres palos. La expulsión de Enzo Fernández dejó al vigente campeón en inferioridad numérica durante la prórroga.
Rodri fue elegido mejor jugador del torneo, pero el éxito se repartió entre titulares y suplentes como Merino, Pedri y el propio Ferran Torres. El planteamiento de Luis de la Fuente priorizó la presión alta y las ayudas defensivas, neutralizando los intentos de Argentina por forzar penaltis. El resultado confirma que el fútbol contemporáneo premia la organización de equipo por encima de las individualidades.
