La Sub-16 volvió a responder con una victoria sólida frente a Georgia (51-75) y encadena dos triunfos en el Eurobasket. El equipo de Miguel López-Palacios corrigió la exigencia del debut ante Grecia y dio un paso útil: ya no depende solo del talento, sino de una estructura competitiva que le permite dominar partidos con margen.

El dato más relevante estuvo en el control del juego interior: 60 rebotes y 21 asistencias explican mejor el triunfo que el marcador final. Ryan Vincent lideró con 17 puntos y 4 rebotes, mientras que Pablo Mera firmó una línea muy completa. También destacó Rhys Robinson, una de las piezas más observadas por su reciente nacionalización y su vínculo con el Madrid, aunque esta vez con menor peso anotador.
España cerró el partido con un tercer cuarto decisivo y dejó a Georgia sin capacidad de reacción. Mañana buscará acabar invicta ante Israel, una señal importante antes de las eliminatorias: en torneos cortos, la superioridad física y la amplitud de recursos suelen separar a los equipos que compiten de los que avanzan.
