La selección española femenina de baloncesto ha puesto en marcha en Madrid su preparación para el Campeonato del Mundo de Berlín, que se disputará del 4 al 13 de septiembre. El reconocimiento médico abrió oficialmente una concentración en la que Miguel Méndez afronta su primer Mundial como seleccionador nacional.

Una base competitiva, pese a las ausencias
El equipo inicia el trabajo con 16 jugadoras disponibles. Las cinco internacionales que compiten en la WNBA —María Conde, Raquel Carrera, Megan Gustafson, Alicia Flórez y Awa Fam— se incorporarán más adelante, una circunstancia que condiciona el comienzo, pero no altera el núcleo del proyecto. La columna vertebral es la misma que llevó a España a la final del Eurobasket 2025.
Aquel subcampeonato ofrece una referencia exigente y, al mismo tiempo, una señal de competitividad. España superó a Alemania, Suecia, República Checa y Francia antes de caer ante Bélgica por un ajustado 65-67. La capacidad para resolver partidos cerrados será uno de los principales argumentos del conjunto, que busca recuperar un podio mundialista ocho años después de su última medalla.
Alba Torrens, capitana y única superviviente de los tres Mundiales anteriores, liderará una preparación diseñada para medir pronto el nivel real del grupo. La gira “Volvamos a soñar”, impulsada por la Federación Española de Baloncesto, incluye cinco amistosos: Alemania, el 15 de agosto; Nigeria, el 21; Bélgica, el 23; Mali, el 29; y China, el 30.
El calendario combina rivales de distintos estilos y reserva una prueba especialmente significativa ante Bélgica, vigente verdugo continental. El debut mundialista llegará el 4 de septiembre frente a Alemania, anfitriona del torneo. Hasta entonces, España deberá integrar a las jugadoras de la WNBA y convertir la ilusión generada por el Eurobasket en regularidad competitiva. El objetivo del podio es ambicioso, pero la continuidad del bloque y su reciente rendimiento lo sostienen con argumentos.
