España se proclamó campeón del mundo al derrotar a Argentina en la final disputada en Nueva Jersey. Ferran Torres anotó el gol decisivo en el primer tiempo suplementario, tras 120 minutos en los que el equipo español dominó el balón y la presión. La victoria corona un invicto de 37 partidos y llega tras una actuación colectiva que superó claramente a la Scaloneta.

Argentina llegó al partido con evidentes signos de fatiga física. La falta de frescura impidió cualquier reacción efectiva y dejó a Messi sin espacios para progresar. El equipo de Scaloni no generó ocasiones claras en los 90 minutos y terminó recibiendo dos expulsiones y varias lesiones clave.
El resultado confirma que el desgaste acumulado pesó más que cualquier planteo táctico. España mereció el título por su intensidad sostenida y por haber neutralizado las escasas salidas de contraataque argentinas. El partido marca el cierre de una etapa para Messi y Otamendi, mientras abre un periodo de renovación en la selección albiceleste.
