Luis de la Fuente ha guiado a España al título mundial con una solidez defensiva sin precedentes. El equipo encajó únicamente un gol en los 750 minutos del torneo, superando los registros de Francia en 1998 e Italia en 2006, ambas con dos tantos permitidos. Esta marca se logró pese a disputar una eliminatoria más que aquellas selecciones.

El control del balón y la organización táctica fueron los pilares de esta muralla. Unai Simón, elegido mejor portero del Mundial, respondió con acierto en los momentos clave, especialmente tras el único gol belga en cuartos. La Roja mantuvo la portería a cero en los cuatro partidos restantes, incluyendo semifinales y la final ante Argentina.
Valor añadido del logro
El dato adquiere mayor relieve al considerar que España superó las dudas iniciales del empate sin goles contra Cabo Verde. A diferencia de Sudáfrica 2010, donde encajó dos goles antes de sellar la defensa, esta selección no volvió a conceder tras el tanto de De Ketelaere. El resultado confirma que el dominio posicional puede traducirse en una eficacia defensiva histórica cuando se mantiene la concentración durante todo el torneo.
