La selección española se impuso por 1-0 a Argentina en la final de la Copa del Mundo 2026 disputada en Norteamérica y conquistó su segundo título mundial. El gol decisivo llegó en el tiempo suplementario a través de Ferrán Torres, después de que España controlara el ritmo del encuentro sin lograr romper el cero en los noventa minutos reglamentarios. Con este resultado, el combinado dirigido por Luis de la Fuente iguala a Francia y Uruguay en el segundo escalón del historial de campeones y modifica la jerarquía que hasta ahora encabezaba Brasil con cinco coronas.
El partido evidenció la madurez táctica del equipo español, que mantuvo la posesión y generó las ocasiones más claras. Argentina, vigente campeona tras el éxito en Qatar 2022, intentó contrarrestar con transiciones rápidas, pero no encontró la precisión necesaria para igualar el dominio europeo. La victoria confirma el proceso de renovación iniciado tras el título de Sudáfrica 2010 y sitúa a España entre las selecciones con mayor consistencia reciente.

El recorrido de España en la edición 2026
España inició su participación con un empate sin goles ante Cabo Verde, resultado que generó dudas sobre su capacidad ofensiva. Sin embargo, la respuesta fue inmediata: goleó 4-0 a Arabia Saudita y venció 1-0 a Uruguay para liderar su grupo. En la fase eliminatoria, el nivel colectivo se elevó notablemente. Austria cayó 3-0, Portugal fue superado por la mínima en un partido muy disputado y Bélgica perdió 2-1. La semifinal ante Francia, resuelta por 2-0, confirmó que el bloque español había alcanzado su mejor versión del torneo.
En la final, la estrategia se centró en la contención y la paciencia. El gol de Ferrán Torres en el alargue premió la perseverancia y evitó la tanda de penales, escenario que ya había favorecido a Argentina en la edición anterior. El éxito permite a España sumar una segunda estrella y equipararse con selecciones que históricamente han alternado periodos de grandeza con etapas de transición.
Brasil mantiene la cima con cinco títulos
Brasil sigue siendo la selección más laureada. Sus tres primeras coronas llegaron entre 1958 y 1970 bajo el liderazgo de Pelé. El bicampeonato de 1962 y el título de México 1970 completaron una etapa irrepetible. Los dos triunfos posteriores, en 1994 y 2002, demostraron la capacidad de renovación generacional. Ninguna otra selección ha igualado esa cifra, y el quinto título obtenido ante Alemania en Yokohama sigue siendo el referente que marca la distancia con el resto de las potencias.
Alemania e Italia, empatadas con cuatro coronas
Alemania acumula cuatro títulos conseguidos en 1954, 1974, 1990 y 2014. La final de Brasil 2014 ante Argentina representa el último logro y mantiene viva la reputación de equipo que llega a las instancias decisivas con regularidad. Italia, por su parte, también registra cuatro estrellas: las dos primeras en 1934 y 1938, la tercera en España 1982 y la cuarta en Alemania 2006. Ambas selecciones comparten la característica de haber alternado éxitos con periodos de menor rendimiento, pero conservan un lugar destacado en el historial.
Argentina, Francia y Uruguay con trayectorias contrastadas
Argentina alcanzó su tercer título en Qatar 2022 tras derrotar a Francia en penales. Los dos anteriores datan de 1978 y 1986. La derrota en la final de 2026 impide sumar una cuarta corona por el momento. Francia, con títulos en 1998 y 2018, se mantiene en el grupo de las selecciones con dos estrellas. Uruguay, campeón en 1930 y 1950, comparte esa misma cantidad y representa el origen del torneo con su victoria inaugural en Montevideo.
Inglaterra y el único título de 1966
Inglaterra conserva su único título, obtenido como local en 1966. La final ante Alemania Occidental incluyó el controvertido gol de Geoff Hurst y sigue siendo el único éxito del combinado británico en la máxima competición. La eliminación en semifinales ante Argentina en 2026 impidió que el equipo buscara su segunda corona.
La actualización del ranking refleja tanto la estabilidad de las selecciones históricas como la irrupción de España como potencia consolidada. El segundo título español modifica la distancia entre los primeros puestos y añade un nuevo capítulo a la historia de una competición que continúa premiando la constancia a largo plazo.
