La selección española Sub-17 femenina rozó el título mundial este domingo en Brno. Durante 38 minutos mantuvo en jaque a Estados Unidos en la final y llegó a empatar 73-73 a falta de dos minutos. El parcial final de 9-0 del equipo norteamericano fijó el 82-73 definitivo y privó a España de un oro que parecía al alcance.

Las bajas de Ona Balleste y Sandra Dávila, junto con las expulsiones por faltas de Amelia Alonso y Trinity Ezeanatogu, explican en gran medida por qué España no pudo cerrar el partido. Aun así, el rendimiento colectivo demostró que esta generación posee un ADN competitivo reconocible y una cohesión que ya le permitió conquistar el oro Sub-16 el verano anterior. Las jugadoras y el cuerpo técnico coinciden en que, con la plantilla completa, el resultado habría sido distinto. El futuro del baloncesto español femenino se presenta sólido si se mantiene esta intensidad y este espíritu de grupo.
