El Campeonato de Europa de atletismo al aire libre arranca este lunes 10 de agosto en Birmingham, una sede inédita para esta competición, y se prolongará hasta el día 16 con un programa que reunirá a buena parte de la élite continental. La cita regresa al calendario en un contexto de alta densidad competitiva: cada dos años desde Barcelona 2010, el torneo ha ido consolidándose como una referencia para medir el estado real del atletismo europeo fuera del ciclo olímpico. Esta edición llega, además, con un formato ampliado y con varias pruebas que reflejan la evolución reciente de la disciplina.
La principal novedad institucional es el escenario. Birmingham ya había acogido dos mundiales y un Europeo en pista cubierta, además de los Juegos de la Commonwealth de 2022, pero nunca había sido sede del campeonato continental al aire libre. El Alexander Stadium concentrará una competición que se disputará con jornadas matinales, desde alrededor de las 11:30 hasta media tarde, y sesiones vespertinas que suelen comenzar sobre las 20:00 y cerrarse cerca de las 23:00. RTVE emitirá la prueba en abierto a través de Teledeporte y en streaming en RTVE Play, mientras que Eurosport también la ofrecerá por sus canales y plataformas asociadas.

El campeonato reunirá a varios de los nombres más reconocibles del atletismo mundial. Entre ellos figura Armand Duplantis, dominador del salto con pértiga y aspirante a su cuarto título europeo consecutivo, además de Daniel Ståhl en disco, Gina Lückenkemper en velocidad y Dina Asher-Smith, que compite en casa con la posibilidad de ampliar un palmarés ya notable. También aparecen en el cartel atletas como Isaac Nader, Jimmy Gressier, Mattia Furlani, Pedro Pichardo, Leo Neugebauer, Femke Bol, Ditaji Kambundji o la española María Pérez, referencia de la marcha en la prueba de medio maratón.
La dimensión deportiva se combina con una reforma del programa que aumenta la carga competitiva. Birmingham 2026 incorpora hasta 50 pruebas y estrena el relevo mixto de 4×100 metros, mientras que la marcha adopta las distancias de maratón y medio maratón con recorridos de 42,195 y 21,097 kilómetros. También se mantiene el sistema de incentivos económicos introducido en Roma 2024, con bonificaciones de hasta 500.000 euros para las diez mejores marcas que reciban una Gold Crown, una fórmula pensada para premiar resultados excepcionales en un campeonato donde el listón técnico suele ser alto.
España llega con 93 atletas, la delegación más numerosa de su historia en unos Europeos al aire libre. El dato tiene valor deportivo y también estructural: por primera vez hay más mujeres que hombres, 47 frente a 46, una tendencia que ya se había visto en los Juegos de París 2024 y en el Mundial de Tokio 2025, pero que no se había producido aún en esta competición. La cifra confirma la profundidad actual del atletismo español y amplía las opciones de presencia en finales, aunque también eleva la exigencia de gestionar bien la carga competitiva en un programa muy concentrado.
La figura central del equipo es María Pérez, doble medallista olímpica y cuádruple medallista mundial, que vuelve a situar a la marcha española entre las grandes aspiraciones de medalla. Junto a ella figuran nombres con capacidad de impacto como Quique Llopis, subcampeón europeo de 110 metros vallas, Mohamed Attaoui en 800 metros, Paul McGrath en 20 kilómetros marcha y Marta García en 5.000 metros. El grupo combina especialidades de fondo, velocidad, vallas y marcha, lo que da a España un perfil más equilibrado que en otras ediciones, aunque no todas las disciplinas llegan con el mismo nivel de favoritismo.
En un campeonato como este, el número de atletas no garantiza por sí solo una cosecha de medallas, pero sí suele ampliar la presencia en rondas decisivas y la posibilidad de sumar resultados de valor. Para España, competir con la mayor delegación de su historia significa también responder a una temporada en la que el atletismo nacional ha ganado profundidad y visibilidad. Birmingham servirá para comprobar hasta qué punto esa amplitud se traduce en rendimiento cuando se enfrenten al mismo tiempo algunas de las mayores figuras del continente y un calendario que comprime la excelencia en siete días de competición.
