España inició con paso firme la Copa del Mundo de waterpolo en Sidney al imponerse 8-7 a Hungría en un partido marcado por la igualdad y resuelto en los últimos minutos. Las Guerreras del Agua controlaron la intensidad defensiva y aprovecharon la única superioridad efectiva del encuentro para sellar la remontada.

Martina Terré resultó decisiva bajo los palos con once intervenciones y un 66 % de eficacia, lo que le valió el título de MVP. Su actuación permitió a España resistir los ataques húngaros y mantener la portería a salvo en los dos últimos minutos. La selección española corrigió a tiempo la falta de acierto en las superioridades, que hasta entonces rondaba el 20 %, y encontró el hueco preciso con el gol de Irene González.
El resultado sitúa a España en posición de aspirar a medalla, aunque el torneo aún exige mayor consistencia ofensiva para convertir las ventajas numéricas en goles de forma regular. El bloque defensivo y la portería aparecen como pilares sólidos de cara a las siguientes rondas.
