La esposa de Emiliano Martínez, Mandinha, reveló en Instagram el calvario físico que enfrentó el arquero durante el Mundial 2026. Con un dedo roto, el portero argentino dudó incluso de disputar un partido, pero optó por no operarse para no perder la competencia.
Las decisiones médicas contradictorias obligaron a Martínez a confiar en la recuperación natural y en factores externos. Este riesgo incluyó renunciar a descansos familiares en Portugal, donde observaba a sus hijos sin poder unirse a ellos para evitar agravar la lesión.

Mandinha también describió el desgaste logístico del torneo, con viajes constantes y cambios de sede que afectaron a todo el grupo. A pesar de la derrota ante España en la final, destacó el apoyo incondicional de la hinchada argentina y definió al país como un lugar de pasión única.
El relato confirma el compromiso extremo de Martínez con la selección, incluso cuando el objetivo de repetir título no se concretó. La elección de priorizar el Mundial sobre la cirugía ilustra el peso emocional y profesional que implica representar a Argentina.
