Estudiantes se impuso por 4-0 ante Gimnasia en una nueva edición del clásico de La Plata, correspondiente a la quinta fecha del Torneo Clausura 2026. El resultado reflejó una diferencia marcada entre ambos equipos, aunque el desarrollo quedó condicionado por las expulsiones de Alexis Steimbach y Germán Conti, que dejaron al conjunto visitante con nueve jugadores durante buena parte del segundo tiempo.
El equipo dirigido por Alexander Medina construyó la victoria con goles de Eros Mancuso en la etapa inicial, y de Tiago Palacios, Joaquín Tobio Burgos y Alexis Castro en el complemento. El triunfo le permitió a Estudiantes acercarse a los primeros puestos de la Zona A, mientras que Gimnasia permanece tercero en la Zona B, pero extendió a 23 años su espera por una victoria en el estadio de su histórico rival. El último festejo del Lobo en esa cancha se había producido en 2003.
Una expulsión alteró el plan de Gimnasia
Gimnasia comenzó el partido con una propuesta más prudente, dispuesto a replegarse y buscar espacios mediante transiciones rápidas. Durante los primeros minutos le costó sostener la posesión y encontrar continuidad en campo rival. Estudiantes, en cambio, intentó asumir el control territorial, aunque sin traducir de inmediato esa superioridad en ocasiones claras.
La visita tuvo una oportunidad para abrir el marcador cuando Auzmendi sacó un remate bajo que fue controlado por Fernando Muslera. Esa acción parecía ofrecerle a Gimnasia una vía para equilibrar el encuentro, pero poco después el partido cambió de manera sustancial. Steimbach fue expulsado por una infracción considerada de juego brusco y dejó a su equipo en inferioridad numérica antes del descanso.
Con un jugador más, Estudiantes aceleró la circulación y encontró espacios en los costados. La ventaja llegó a través de Mancuso, quien definió con un disparo rasante que superó al arquero Insfrán y desató la celebración del público local. El gol no solo modificó el marcador: también obligó a Gimnasia a abandonar parcialmente su plan de contraataque y a asumir mayores riesgos para evitar que el clásico se le escapara.

Antes del entretiempo, Insfrán evitó que la diferencia fuera mayor en dos intervenciones importantes. Primero respondió ante un remate de Gaich, que había quedado en posición favorable luego de una salida rápida. Más tarde desvió un tiro libre ejecutado por Alexis Castro desde las inmediaciones del área. Esas acciones mantuvieron con vida a Gimnasia, aunque el contexto ya era desfavorable para el conjunto visitante.
Estudiantes aprovechó cada espacio
El segundo tiempo comenzó con un nuevo golpe para Gimnasia. Conti recibió la tarjeta roja por una mano intencional y dejó al equipo con nueve futbolistas cuando todavía quedaba más de media hora por jugar. La expulsión redujo casi por completo la capacidad del Lobo para presionar, disputar la pelota lejos de su área y generar ataques con varios hombres.
Estudiantes aprovechó esa diferencia numérica sin necesidad de exponerse demasiado. A los 14 minutos, Gaich asistió de primera para Tiago Palacios, que controló en velocidad, avanzó hacia el área y definió de zurda con un remate cruzado al ángulo izquierdo de Insfrán. El segundo gol consolidó el dominio del local y dejó a Gimnasia frente a una misión prácticamente imposible: resistir con nueve jugadores y dos goles de desventaja en un escenario adverso.
La superioridad de Estudiantes se expresó tanto en el marcador como en la administración del partido. El equipo local consiguió recuperar la pelota en campo propio y transformar esas acciones defensivas en ataques directos. En una de esas jugadas, Tobio Burgos quedó frente al arquero rival y resolvió con una definición por encima de su salida. El tanto convirtió el triunfo en goleada y premió la actuación individual del delantero, que había tenido una participación destacada durante el encuentro.
Gimnasia intentó contener el daño y reorganizarse cerca de su área, pero la inferioridad numérica le impidió disputar el partido en condiciones de paridad. La expulsión de Conti, en particular, dejó al equipo sin margen para adelantar sus líneas. La diferencia final no se explica únicamente por las tarjetas rojas, porque Estudiantes había mostrado mayor iniciativa desde el comienzo, aunque la desventaja de nueve contra once amplificó la distancia entre ambos conjuntos.
Castro selló una noche contundente
A los 39 minutos, Alexis Castro puso cifras definitivas al clásico. El mediocampista controló la pelota de pecho dentro del área, de espaldas al arco, y luego resolvió con una media vuelta y un remate de zurda. La definición cerró una actuación sólida de Estudiantes, que combinó eficacia, superioridad física y capacidad para leer los momentos determinantes del partido.
El resultado prolongó además una racha favorable del Pincha en condición de local frente a su tradicional rival. Para Gimnasia, la derrota representa otro capítulo de una serie negativa que ya abarca más de dos décadas sin ganar en el estadio de Estudiantes. Más allá de la rivalidad histórica, el impacto inmediato se verá en la clasificación: el local quedó mejor posicionado en la Zona A, mientras que el Lobo deberá sostener su lugar entre los tres primeros de la Zona B.
El calendario no ofrece demasiado tiempo para procesar el resultado. Estudiantes visitará el martes 18 de agosto a Universidad Católica, en Chile, con el objetivo de avanzar a los cuartos de final de la Copa Libertadores. Gimnasia, por su parte, enfrentará ese mismo día a Deportivo Riestra desde las 17, por los octavos de final de la Copa Argentina. Ambos equipos deberán trasladar rápidamente las conclusiones del clásico a compromisos de eliminación directa, aunque llegarán a esas citas desde realidades anímicas y futbolísticas muy diferentes.
