Ezequiel Garay consolidó una trayectoria como central en el fútbol europeo con pasos por Real Madrid, Benfica, Zenit y Valencia. Sus cualidades en el juego aéreo y la lectura táctica lo convirtieron en pieza habitual de la selección argentina entre 2010 y 2016. Tras retirarse en 2021, el rosarino fijó residencia en España y fundó la inmobiliaria Gargor junto a su pareja, al tiempo que impulsó el club de pádel G24 en Madrid.
La transición no resultó improvisada. Durante sus años en Portugal y España, Garay ya observaba el comportamiento del mercado residencial y el auge de instalaciones deportivas privadas. Esa observación directa lo llevó a elegir dos sectores donde podía aplicar la misma disciplina que exigía en el campo.

Las competencias que viajan del césped al escritorio
El dominio del área que Garay mostró en Benfica y Valencia se traduce ahora en la capacidad de identificar ubicaciones con alta demanda y negociar condiciones con promotores. Los jugadores que alcanzan la élite suelen desarrollar una red de contactos internacional; Garay la utiliza para captar clientes corporativos y familias que buscan propiedades en Madrid y alrededores. Esta red reduce los costos de intermediación y acelera cierres de operación, algo que los agentes tradicionales tardan más en conseguir.
El pádel como extensión natural del negocio
La creación del club G24 responde a una tendencia cuantificable: España registró más de 20 000 pistas de pádel entre 2018 y 2023 según datos de la Federación Española. Garay no solo invierte capital; aporta visibilidad mediática que atrae socios y patrocinadores. El modelo combina alquiler de pistas con formación de jugadores jóvenes, replicando la estructura de cantera que conoció en Newell’s y Benfica. El retorno no es inmediato, pero la fidelización de usuarios genera ingresos recurrentes que estabilizan la inmobiliaria en ciclos de baja actividad.
Perspectivas de excompañeros y promotores
Algunos exfutbolistas ven en Garay un ejemplo replicable, mientras que otros advierten sobre la dependencia de un solo sector. Promotores inmobiliarios valoran la seriedad contractual que Garay aporta por su trayectoria profesional, aunque reconocen que la competencia en el segmento premium madrileño ha aumentado con la llegada de fondos extranjeros. La pareja de Garay, socia en Gargor, aporta conocimiento local del mercado que complementa la visión global del exdefensor.
Riesgos inherentes a la reconversión
El sector inmobiliario español enfrenta ciclos de tipo de interés y regulación autonómica que pueden contraer la demanda en seis a doce meses. El pádel, por su parte, muestra saturación en zonas urbanas donde la oferta de pistas crece más rápido que la base de jugadores. Garay mitiga ambos riesgos diversificando: parte de los beneficios del club G24 se reinvierte en propiedades con destino a alquiler turístico, menos sensible a variaciones de hipoteca. Aun así, una recesión prolongada afectaría simultáneamente ambos negocios.
Escenarios para los próximos cinco años
Si la economía española mantiene crecimiento moderado, Gargor podría ampliar su cartera a Barcelona y Valencia, ciudades donde Garay ya cuenta con contactos. El club G24 podría convertirse en franquicia si el formato de formación deportiva demuestra rentabilidad. En paralelo, otros exinternacionales argentinos observan el caso para replicar el esquema en Portugal o Italia, donde el mercado de pádel comienza a madurar. La clave radicará en mantener la disciplina de inversión que Garay aprendió en el fútbol de élite: evitar sobreendeudamiento y priorizar activos tangibles.
La experiencia de Garay ilustra cómo las habilidades adquiridas en el deporte de alto rendimiento pueden aplicarse a sectores ajenos sin necesidad de abandonar por completo el entorno que los formó. El resultado dependerá de la capacidad de adaptación a variables macroeconómicas que ningún currículum deportivo puede controlar por completo.
