José Legra, el púgil hispanocubano que dominó el peso pluma en las décadas de 1960 y 1970, murió en Madrid a los 83 años. La Real Federación Española de Boxeo confirmó el fallecimiento tras una larga etapa marcada por el deterioro cognitivo. Legra conquistó dos títulos mundiales y siete europeos, y recibió la medalla de plata de la Real Orden del Mérito Deportivo en 2003.

Su muerte cierra el capítulo de una figura que trascendió los resultados en el ring. Apodado “el pequeño Cassius Clay”, Legra aportó un estilo carismático y una personalidad que ayudó a popularizar el boxeo español en una época en que el deporte carecía de visibilidad internacional. Quienes lo conocieron destacan que esa misma sonrisa constante y buen carácter se mantuvieron hasta sus últimos días en la residencia.
Legado más allá de los títulos
El presidente de la federación, Felipe Martínez, y el entrenador Manel Berdonce coincidieron en definirlo como una leyenda más que como un simple campeón. Su influencia radicó en la manera de entender el boxeo como espectáculo y en la capacidad de generar identificación entre el público. Esa huella permanece en la memoria colectiva del deporte español, donde pocos pugilistas han alcanzado su nivel de reconocimiento popular.
La federación ofreció apoyo inmediato a la familia, un gesto que refleja el respeto institucional hacia quien representó una época dorada. Legra deja un ejemplo de longevidad deportiva y de trato humano que sigue sirviendo de referencia para nuevas generaciones de boxeadores.
