Jaime Faria firmó una de las victorias más relevantes de la jornada en el Cincinnati Open al eliminar al estadounidense Ben Shelton por 6-4 y 6-4, en dos horas y 15 minutos. El portugués avanzó así a los dieciseisavos de final del Masters 1000 sobre pista dura, imponiéndose a un rival que partía con el respaldo del público local y mejores cifras de primer saque.
La eficacia en los momentos decisivos
El partido se resolvió menos por el volumen de golpes ganadores que por la capacidad de Faria para convertir sus oportunidades. En el primer set rompió el servicio de Shelton en el tercer juego y protegió esa ventaja hasta el cierre. En la segunda manga volvió a encontrar una quiebra en un tramo determinante, suficiente para repetir el 6-4 y evitar que el estadounidense trasladara la presión a un desenlace más abierto.

Las estadísticas reflejan una paradoja clave: Shelton colocó más primeros servicios, con un 70% frente al 54% de Faria, pero no obtuvo una ventaja real con ese recurso. Ganó el 57% de los puntos jugados con su saque, cuatro puntos porcentuales menos que el portugués, que alcanzó el 61%. Esa diferencia explica por qué Faria pudo sostener sus turnos pese a disponer de menos primeros servicios.
Ambos cometieron una doble falta y el margen en aces fue reducido, tres para Faria y dos para Shelton. Sin un dominio claro desde el saque, la gestión de los juegos de devolución adquirió un peso mayor. Faria capitalizó mejor ese escenario: cedió poco cuando tuvo la iniciativa y castigó los momentos de vulnerabilidad de Shelton. Su triunfo confirma que, en superficies rápidas, la consistencia bajo presión puede neutralizar una mayor potencia de servicio.
