Cuatro jugadores con pasado en el Baskonia conforman ahora el núcleo exterior del Fenerbahce. Wade Baldwin, Shane Larkin, Trent Forrest y Shavon Shields comparten vestuario tras haber destacado en Vitoria en distintas etapas. Esta concentración no es casual: refleja la capacidad sostenida del club alavés para identificar y pulir talento que luego demandan las grandes potencias europeas.

Durante casi dos décadas el Anadolu Efes actuó como principal receptor de ese talento. La llegada de Serkan Erdogan en 2007 abrió un flujo constante que incluyó a Rakocevic, Heurtel, Beaubois y Thompson. Ese vínculo se rompió este verano con las salidas de Beaubois, Poirier y Larkin. El testigo ha pasado al Fenerbahce, que ha reunido en la orilla asiática del Bósforo a los cuatro nombres mencionados.
El cambio subraya dos realidades. Primera, el Baskonia sigue funcionando como vivero fiable en un mercado donde los grandes clubes prefieren pagar por jugadores ya probados antes que asumir riesgos de formación. Segunda, la rivalidad interna turca ha modificado los equilibrios: el Efes pierde su ventaja histórica mientras el Fenerbahce refuerza su plantilla con piezas que ya demostraron rendimiento en Euroliga.
Baldwin aporta experiencia como base titular del campeón de 2025. Larkin llega tras dos Euroligas consecutivas y números de élite. Forrest añade frescura tras su MVP de Copa del Rey. Shields completa el grupo con solidez defensiva y anotación exterior. Juntos representan el mayor trasvase de exbaskonistas hacia un mismo club desde que el Efes dominaba esa ruta.
El fenómeno confirma que el trabajo de detección y desarrollo realizado en Vitoria mantiene valor de mercado incluso cuando los jugadores ya han dejado el Buesa Arena. El Fenerbahce se ha convertido, por ahora, en el nuevo destino preferente de esa cantera.
