La selección española ha alcanzado su segunda final de la Copa del Mundo en el torneo de 2026, dieciséis años después del título conquistado en Sudáfrica. El combinado dirigido por Luis de la Fuente superó una fase de grupos con resultados sólidos y avanzó en la fase eliminatoria hasta enfrentarse a Argentina en el partido decisivo. En ese encuentro, Ferran Torres anotó el gol que situó a España por delante en el minuto 106 de la prórroga, elevando su cuenta personal a 25 tantos internacionales y colocándolo a un solo gol de Emilio Butragueño en la lista histórica de máximos goleadores.
El recorrido eliminatorio
Tras clasificarse sin grandes sobresaltos en la fase de grupos, España encontró mayor claridad en dieciseisavos de final ante Austria. El equipo mostró un mayor control del balón y una defensa más compacta que en encuentros previos. En octavos de final, Portugal planteó dificultades hasta que Mikel Merino decidió el partido en los minutos finales. Cuartos de final contra Bélgica transcurrieron con dominio territorial español y una efectiva transición ofensiva que neutralizó las intentonas belgas.
La semifinal ante Francia exigió la versión más precisa del combinado español. La presión alta y la recuperación rápida de balón permitieron a España controlar el ritmo y avanzar a la final. Cada ronda aportó ajustes tácticos que consolidaron la confianza del grupo antes del encuentro decisivo.

El gol que modifica la clasificación histórica
En el minuto 106 del partido final, Torres aprovechó un balón filtrado para superar al portero argentino y poner el marcador a favor de España. El tanto, además de tener valor deportivo inmediato, situó al delantero valenciano en la quinta posición de la tabla de goleadores históricos de la selección, con 25 goles. Butragueño mantiene la cuarta plaza con 26 tantos. Esta progresión refleja la continuidad de Torres en la selección desde su debut y su aportación en fases decisivas de torneos recientes.
Contexto histórico y balance del equipo
El logro de alcanzar la final representa la segunda ocasión en que España disputa el título mundial. El éxito de 2010 se basó en un estilo de posesión prolongada y solidez defensiva; el equipo actual ha incorporado variantes en la velocidad de transición y en la rotación de piezas ofensivas. La presencia de Torres en la delantera ha aportado soluciones tanto en la definición como en la creación de espacios para compañeros.
Los datos de la competición muestran que España ha mantenido una media de posesión superior al 60 % en los partidos eliminatorios y ha encajado menos de un gol por encuentro hasta la final. Estos indicadores respaldan la evolución táctica del grupo y explican la capacidad de resolver encuentros ajustados en los instantes decisivos.
Perspectivas tras el gol de Torres
La marca alcanzada por Torres abre un debate sobre el futuro de la delantera española. Jugadores con trayectorias similares han mantenido su aportación goleadora durante varios ciclos, siempre que la competencia interna y las lesiones lo permitan. El seleccionador cuenta ahora con un referente consolidado que puede influir en la planificación de los próximos torneos oficiales.
La final contra Argentina añade un capítulo adicional a la rivalidad histórica entre ambas selecciones. El resultado determinará si España consigue su segunda estrella o si Argentina amplía su palmarés. En cualquier caso, el gol de Torres ya figura en los registros como un momento que modifica la clasificación de máximos goleadores de la selección española.
