Pauline Ferrand-Prévot afrontaba la contrarreloj del Tour de France Femmes con todas las principales candidatas todavía al alcance en la clasificación general. Veintiún kilómetros después, la vigente campeona había cedido 2:13 respecto a Marlen Reusser, había descendido hasta la decimocuarta posición y se convirtió en el centro de una dura valoración de Johan Bruyneel y Lance Armstrong durante el análisis de The Move.
La corredora del Team Visma | Lease a Bike terminó en la 34.ª plaza de la etapa disputada entre Gevrey-Chambertin y Dijon. Reusser, especialista de referencia en esta disciplina, se impuso con autoridad y se vistió de amarillo tras superar por cuatro segundos a Lieke Nooijen y por 18 a Demi Vollering. La neerlandesa también obtuvo un beneficio significativo en la general al recortar 1:55 a Ferrand-Prevot.
Una crono que cambió la carrera
El resultado alteró por completo el escenario de la carrera. Reusser lidera ahora la clasificación con 14 segundos sobre Vollering y 54 sobre Cedrine Kerbaol. Ferrand-Prévot, que partía con aspiraciones de defender el título conquistado en 2025, queda a 2:13 de la primera posición y afronta el resto del Tour desde una situación mucho más exigente.
La diferencia no responde únicamente a una pérdida puntual en la parte final del recorrido. Durante la crono, la francesa fue perdiendo tiempo en los distintos puntos de referencia y no logró acercarse al rendimiento de las especialistas. Reusser, en cambio, confirmó el trabajo específico realizado para esta jornada y convirtió su preparación en una victoria incontestable, tanto por el margen obtenido como por el impacto sobre la clasificación general.

Las imágenes de Ferrand-Prévot sobre la bicicleta de contrarreloj llamaron especialmente la atención. La corredora tuvo dificultades para encontrar una posición estable y su postura, así como la continuidad de su pedaleo, fueron objeto de análisis por parte de Bruyneel, antiguo director deportivo, y Armstrong, exciclista y comentarista del programa.
La crítica de Bruyneel y Armstrong
“Esta es la peor posición de contrarreloj y una de las peores actuaciones contra el crono que hemos visto nunca”, afirmó Bruyneel al referirse a la postura de la francesa y a su rendimiento general. Armstrong coincidió con el diagnóstico y empleó un tono todavía más gráfico para describir la actuación: “Fue casi doloroso de ver”. A continuación, añadió que Ferrand-Prévot parecía “absolutamente destrozada” y deseosa de que terminara la prueba.
Las declaraciones deben interpretarse dentro del formato de análisis del programa, pero reflejan una impresión compartida por quienes siguieron la carrera: Ferrand-Prévot no transmitió comodidad ni eficacia sobre la bicicleta específica de contrarreloj. La observación resulta llamativa por el palmarés y la versatilidad de la corredora, aunque también pone de relieve que dominar distintas modalidades no garantiza el mismo nivel de adaptación a cada material, posición o exigencia técnica.
Armstrong recordó precisamente esa trayectoria. Ferrand-Prévot ha sido campeona del mundo en carretera, ciclocross y bicicleta de montaña, y regresó al máximo nivel de la ruta para ganar el Tour de France Femmes en 2025. “Esta mujer ha ganado títulos mundiales en todas las disciplinas”, señaló el estadounidense antes de ironizar con que, si le dieran un triciclo, probablemente también se desenvolvería bien.
El peso de los 2:13 antes de la montaña
Más allá de las críticas, el dato deportivo central es el tiempo perdido. En una carrera por etapas con varias aspirantes separadas por márgenes reducidos, una desventaja de más de dos minutos obliga a modificar la estrategia. Ferrand-Prévot ya no puede limitarse a seguir los ataques de sus rivales directas ni esperar que la clasificación se decida únicamente por eliminación en las subidas.
La montaña aparece como su principal oportunidad para reaccionar, pero el perfil de la carrera exigirá una ofensiva deliberada. Para recuperar el tiempo cedido ante Reusser y Vollering, la francesa tendrá que buscar diferencias reales y no conformarse con mantenerse en el grupo de las favoritas. Esa necesidad puede convertirla en una de las corredoras más activas de las próximas jornadas, aunque también aumenta el riesgo de pagar el esfuerzo antes de los finales decisivos.
El final en alto del Mont Ventoux se perfila como el momento más importante para evaluar sus posibilidades. La ascensión ofrecerá un terreno más acorde con las capacidades de una corredora completa como Ferrand-Prévot, pero la desventaja acumulada impide pensar en una simple defensa. Para volver a la lucha por el maillot amarillo, necesitará distanciar a sus rivales o aprovechar una situación de carrera que obligue a Reusser y Vollering a responder en diferentes frentes.
Reusser consolida su apuesta específica
La victoria de Reusser tiene una doble lectura. Por un lado, confirma su condición de favorita natural en la contrarreloj y le permite asumir el liderato. Por otro, le proporciona una ventaja estratégica antes de la montaña, donde deberá defenderse de corredoras con mejores referencias en las subidas. La suiza dispone ahora de un margen reducido sobre Vollering, pero suficiente para trasladar la presión a sus perseguidoras.
Vollering, segunda en la etapa, sale igualmente reforzada. Sus 18 segundos cedidos respecto a Reusser quedan compensados por el tiempo ganado a Ferrand-Prévot, y la sitúan a solo 14 segundos del liderato. Kerbaol, a 54 segundos, completa el grupo de corredoras mejor colocadas para afrontar el tramo decisivo del Tour.
Ferrand-Prévot, por tanto, llega a la montaña con una desventaja que no estaba en el guion inicial. Armstrong resumió el nuevo escenario al advertir que la francesa “puede que haya perdido el Tour” en esta jornada, aunque la carrera todavía no está decidida. Para conservar opciones, tendrá que asumir una actitud mucho más agresiva: “Ahora tiene que dinamitar la carrera”, concluyó el exciclista. La crono de Dijon no cerró la competición, pero sí transformó la defensa del título en una misión de ataque.
