El Mundial de Fútbol 2026 ha reactivado la demanda de cromos de Panini hasta el punto de agotar existencias en quioscos y en la tienda oficial. Los retrasos en producción han trasladado la escasez al mercado de segunda mano, donde Wallapop registra precios que multiplican varias veces el valor original.

Se ofrecen lotes de 100 sobres por 160 euros, tres cajas selladas por 270 euros y ediciones especiales estadounidenses por 400 euros. El producto más extremo es el álbum completo ya terminado, que alcanza los 1200 euros. Estas cifras no responden solo a la especulación puntual: reflejan la imposibilidad de Panini de satisfacer la demanda global en tiempo real.
Escasez estructural y oportunidad de reventa
La alta visibilidad del torneo genera un pico de interés que las cadenas de suministro no absorben. Quienes consiguen producto en las primeras tiradas pueden revenderlo con márgenes elevados, mientras los coleccionistas pagan primas para completar sus álbumes antes de que finalice la fase de grupos. Este mecanismo es recurrente en grandes eventos deportivos: la urgencia temporal convierte objetos de consumo masivo en activos de coleccionista.
El fenómeno también evidencia un límite claro de la distribución física tradicional. Cuando la producción no escala con la atención mediática, el canal secundario se convierte en el único acceso inmediato. Los precios observados en Wallapop no son anomalías aisladas, sino el resultado previsible de una oferta rígida frente a una demanda que crece exponencialmente durante el torneo.
