Luz Casal y Soleá Morente cerraron la entrega de los premios Princesa de Girona 2026 en el Teatro Liceu con un dúo que dio paso a la celebración del galardón de ciencia otorgado al astrofísico mexicano José Eduardo Méndez, investigador de la UNAM. El acto derivó luego hacia el Museo Marítimo, pero la atención principal se desplazó a la semifinal España-Francia.

En la plaza de Sant Agustí, en el Raval, cientos de personas se agruparon ante pantallas de un bar. La mayoría vestía camisetas con los dorsales de Lamine Yamal y provenía de Pakistán, China, Marruecos, África subsahariana y América Latina. Estos espectadores respaldan a España por su identificación con un país cuya economía ofrece oportunidades derivadas de su propio esfuerzo laboral, sin adherirse a la narrativa nacionalista catalana.
Victoria y cohesión social
Al pitar el árbitro el final en Dallas, la Rambla se llenó de personas que bailaban y coreaban. En Plaza Catalunya, con presencia policial y fuegos artificiales, se manifestó una España integrada por inmigrantes que celebra el éxito colectivo. Este episodio revela cómo el deporte canaliza identidades compartidas más allá del origen, reforzando la cohesión en contextos de diversidad donde la prosperidad económica actúa como factor de pertenencia real.
