La FIFA retiró de forma definitiva el proyecto FFE tras constatar que generaba divisiones irreconciliables entre las confederaciones. El organismo reconoció que las consultas iniciales evidenciaron un rechazo que amenazaba la cohesión global del fútbol.

La amenaza explícita de boicot por parte de la UEFA, que evaluaba retirar a sus 55 federaciones, actuó como factor decisivo. Esta reacción demostró el poder real de las confederaciones europeas para condicionar decisiones desde Zúrich y obligó a un repliegue rápido que prioriza la reconstrucción de puentes diplomáticos.
El comunicado oficial subraya que el objetivo sigue siendo fortalecer las asociaciones miembro, pero ahora sin el mecanismo que provocó la fractura. El siguiente paso será convocar reuniones con todas las partes para restaurar la confianza antes de cualquier nueva iniciativa estructural.
