La FIFA puso fin este lunes 17 de agosto de 2026 a la relación laboral con Kevin Lamour, director de Operaciones y considerado el número tres en la estructura jerárquica de la organización. La decisión fue comunicada por el secretario general, Mattias Grafström, quien aseguró que se adoptó después de una “cuidadosa reflexión” y con respeto por el ejecutivo en los planos personal y profesional.
La salida se produce luego de que Lamour cuestionara públicamente el proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE) y acusara al presidente Gianni Infantino de haber “engañado” al personal sobre el alcance de la iniciativa. El programa buscaba reorganizar y potenciar la explotación comercial de los derechos vinculados a las competiciones de la FIFA, incluida la Copa del Mundo, con la eventual participación de capital privado.

Una crisis que excede un despido
El conflicto revela una disputa más amplia sobre el modelo de gestión y el control de los ingresos comerciales del fútbol mundial. La controversia en torno al FFE ya había generado resistencias dentro de la propia FIFA y se convirtió en un punto de fricción entre la conducción de Infantino y varias confederaciones. En ese contexto, la desvinculación de un dirigente ubicado en uno de los puestos más relevantes refuerza la percepción de una interna institucional abierta, aunque la entidad no vinculó formalmente el despido con las críticas.
La UEFA mantuvo su rechazo a la conducción de la FIFA pese a las disculpas ofrecidas por Infantino y la organización. “La noticia de que algunas personas empleadas por el presidente de la FIFA están de acuerdo con él no cambia nada”, sostuvo el organismo europeo, en una señal de que el enfrentamiento político continúa.
Infantino, sin embargo, conserva respaldos decisivos. La Confederación Africana de Fútbol (CAF) expresó por unanimidad su apoyo al presidente y a Grafström tras el cierre del proyecto, en una posición similar a la de la Conmebol. El equilibrio entre ambos bloques será determinante para el futuro de las iniciativas comerciales de la FIFA y para la estabilidad de su actual dirección.
