La Federación Italiana de Fútbol (FIGC) confirmó el martes que mantiene conversaciones con Pep Guardiola para que dirija la selección italiana. El presidente del organismo, Giovanni Malagò, lo admitió públicamente en el programa Vivavoce, aunque aclaró que la operación no está asegurada. Sus declaraciones revelan una federación que busca un perfil de alto impacto mientras enfrenta restricciones presupuestarias y un historial reciente de fracasos.
Malagò confirma el diálogo con el técnico catalán
Durante su intervención, Malagò fue más allá de una confirmación rutinaria. Afirmó que la federación está dispuesta a romper sus propios límites económicos para contratar al entrenador catalán. “Se han hecho excepciones que, por ejemplo, conciernen al nombre que está tan presente estos días: Pep Guardiola”, declaró el dirigente. Al mismo tiempo, moderó las expectativas al señalar que abrir un diálogo no equivale a cerrar un acuerdo. “Era importante y correcto abrir un diálogo y mantenerlo vivo, pero eso no debe interpretarse como una falta de consideración hacia los demás candidatos”, añadió.
La combinación de apertura y cautela en sus palabras refleja con precisión el momento que atraviesa la federación: necesitada de un nombre de peso, pero consciente de que conseguirlo no será sencillo. Esta postura sugiere que la FIGC valora la posibilidad de un cambio radical sin comprometer la transparencia del proceso de selección.
El contexto de tres ausencias mundialistas consecutivas
El punto de partida es concreto. Gennaro Gattuso dimitió hace más de tres meses tras la nueva eliminación de Italia en la fase de clasificación para el Mundial. No fue un tropiezo aislado: es la tercera vez consecutiva que la Azzurra queda fuera de la máxima cita del fútbol internacional. Esa racha generó una sacudida institucional dentro de la FIGC.
Malagò asumió la presidencia hace apenas un mes, precisamente en medio de la tormenta desatada por esa nueva exclusión mundialista. Llegar al cargo en ese contexto implica una presión considerable, y el nombre de Guardiola cumple con el objetivo simbólico de demostrar ambición, independientemente de si el acuerdo finalmente se concreta. La búsqueda de un técnico de élite responde tanto a la necesidad deportiva como a la de restaurar la credibilidad institucional.

Reunión con Maldini y Leonardo y posibles plazos
Malagò fue claro sobre los tiempos: la decisión sobre el nuevo seleccionador llegará en un plazo breve. No precisó una fecha, pero el tono de sus declaraciones sugiere que el proceso está avanzado. Lo que ocurrió el fin de semana anterior refuerza esa lectura. Paolo Maldini, director deportivo de la FIGC, y su asesor Leonardo se reunieron con Guardiola para explorar la posibilidad de que el técnico asuma el cargo.
Según medios locales, la operación se presenta complicada, aunque no descartada. Malagò también dejó una pista sobre el desenlace: “Puede haber una sorpresa. Esperen unos días más y lo sabrán todo”, dijo al cerrar su intervención. Esa frase abre la puerta a un candidato que todavía no figura en la conversación pública y sugiere que la federación podría optar por una solución inesperada para romper con la dinámica reciente de resultados.
Otros candidatos y la necesidad de equilibrio
Guardiola no es el único nombre sobre la mesa. Roberto Mancini aparece como una opción concreta, respaldada por un historial difícil de ignorar: fue el último técnico en ganar un título con la selección italiana, al conquistar la Eurocopa 2020, disputada en 2021. Andrea Pirlo también figura entre los aspirantes, aunque su experiencia como entrenador es más limitada.
Malagò fue explícito al señalar que los candidatos no se reducen a los mencionados públicamente. Esa aclaración, combinada con su anuncio de una posible sorpresa, sugiere que la federación maneja opciones que aún no han trascendido. El equilibrio entre nombres con trayectoria internacional y perfiles que conocen el fútbol italiano se convierte en un factor clave para evitar nuevas decepciones.
La FIGC confirmó oficialmente que mantiene conversaciones con Pep Guardiola para dirigir la selección italiana. Malagò reconoció que la federación está dispuesta a hacer excepciones presupuestarias, pero también advirtió que el acuerdo no está garantizado. El contexto es el de una institución bajo presión, con tres ausencias consecutivas en Mundiales y un nuevo liderazgo que busca recuperar credibilidad. La reunión entre Maldini, Leonardo y Guardiola ya tuvo lugar, aunque los medios locales describen la operación como difícil. Roberto Mancini y Andrea Pirlo son los otros candidatos confirmados, si bien Malagò anticipó que la lista final podría incluir un nombre inesperado. La decisión, según el propio presidente, llegará en los próximos días.
