La decisión de la Federación Mexicana de Futbol de eliminar de forma permanente el ascenso y descenso a partir de la temporada 2026-2027 representa el cierre de un ciclo que comenzó a fracturarse hace más de seis años. El último movimiento real entre divisiones ocurrió en 2018-2019, cuando Atlético de San Luis subió y Veracruz evitó el descenso mediante un pago millonario. Desde entonces, el sistema ha funcionado solo de manera simbólica.
El punto de ruptura en 2018-2019
Durante el Clausura 2019, Atlético de San Luis obtuvo el ascenso directo tras conquistar el bicampeonato del Ascenso MX. Ese mismo año, Veracruz terminó último en la tabla de cocientes, pero conservó la categoría al cubrir una multa de 120 millones de pesos. Estos dos hechos marcaron el inicio de un modelo donde el rendimiento deportivo cedió terreno frente a criterios económicos. La crisis sanitaria de 2020 aceleró el proceso al justificar una suspensión temporal que ahora se vuelve definitiva.
La tabla de cocientes, que antes servía para determinar descensos, permanecerá únicamente con valor estadístico. Los 18 clubes actuales de Liga MX conservan su plaza sin riesgo de perderla por malos resultados en la cancha.

El peso del factor económico sobre el mérito deportivo
Uno de los cambios más profundos radica en la sustitución del castigo deportivo por sanciones monetarias. Los recursos recaudados por multas se destinaron a la Liga de Expansión como apoyo financiero. Esta dinámica reforzó la idea de que la permanencia en la máxima categoría puede comprarse, lo que debilita el incentivo para invertir en estructuras deportivas sólidas. Clubes con menor capacidad económica enfrentan ahora un techo estructural que antes podía superarse mediante resultados en el campo.
Perspectivas contrapuestas entre los actores involucrados
Los clubes de Liga MX valoran la estabilidad que ofrece una liga cerrada, ya que reduce la incertidumbre presupuestaria y facilita la planificación a mediano plazo. En cambio, los equipos de la Liga de Expansión que recurrieron al Tribunal de Arbitraje Deportivo argumentaban que la falta de ascenso directo desincentiva la inversión en categorías formativas y en instalaciones. El fallo adverso en esa instancia internacional dejó sin recurso legal a quienes buscaban revertir la medida.
Los aficionados también se dividen. Un sector aprecia la permanencia de equipos tradicionales sin temor a perder la categoría, mientras otro grupo señala que la ausencia de consecuencias deportivas reduce la intensidad de los torneos y aleja a públicos que valoran la meritocracia.
Consecuencias en el desarrollo de talento y la competitividad interna
La eliminación del ascenso reduce las vías de crecimiento para jugadores jóvenes que antes encontraban en la Liga de Expansión una plataforma visible hacia la élite. Sin la posibilidad de que un club modesto ascienda y se consolide, los mecanismos de scouting y desarrollo se concentran en los 18 equipos ya establecidos. Esta concentración puede generar un estancamiento en la renovación de plantillas y limitar la diversidad de estilos de juego que llegan a la máxima división.
Riesgos estructurales a futuro
A largo plazo, una liga cerrada sin mecanismos de renovación enfrenta el riesgo de menor atractivo comercial. Patrocinadores y cadenas de televisión valoran la narrativa de ascensos y descensos porque genera interés renovado cada temporada. La experiencia de otras ligas que han probado modelos cerrados muestra que la falta de movilidad puede traducirse en declive de audiencia cuando los resultados se perciben como previsibles. Además, la posibilidad de que nuevos grupos económicos busquen entrar mediante compra de franquicias podría generar tensiones internas entre los actuales dueños si no existe un marco claro de expansión controlada.
El nuevo reglamento consolida una estructura donde el rendimiento en la cancha ya no define la pertenencia a la máxima categoría. Esta transformación altera de manera permanente las reglas del juego en el fútbol mexicano y redefine las estrategias de inversión, formación y competencia para las próximas décadas.
