River y Flamengo continúan disputándose la contratación de Thiago Almada, aunque la negociación ingresó en una etapa de definiciones. Mientras el futbolista argentino disfruta sus últimos días de vacaciones antes de resolver su futuro, el club brasileño comenzó a marcar límites con mayor claridad y descartó participar en una puja abierta por el campeón del mundo en Qatar 2022.
La postura fue expuesta por José Boto, director deportivo del Flamengo, luego de su viaje a la Argentina, donde mantuvo reuniones vinculadas con distintos asuntos del club y tomó contacto con Agustín Jiménez, representante de Almada. El dirigente afirmó que no viajó para convencer al mediocampista de la grandeza de la institución carioca y sostuvo que el club ya presentó sus condiciones económicas y deportivas.

Una negociación que se acerca a la definición
“No vamos a entrar en subastas”, afirmó Boto, una frase que sintetiza el criterio adoptado por Flamengo. El club mantiene el optimismo respecto de sus posibilidades, pero pretende que una eventual llegada de Almada se concrete dentro de los números previamente acordados. La intención es evitar que la competencia con River eleve el costo de una operación que, por su magnitud, ya representa una inversión considerable.
El dirigente también advirtió que Flamengo no esperará indefinidamente una respuesta. Aunque no fijó públicamente una fecha límite, sus declaraciones sugieren que la institución brasileña podría avanzar hacia un ultimátum si la decisión del futbolista se demora. Para el club, la paciencia forma parte de la estrategia, pero también existe la necesidad de cerrar el plantel y ordenar sus compromisos financieros.
“Almada nunca nos dijo que no quería venir al Flamengo, pero le comunicamos que no entramos en subastas”, explicó Boto. Según su descripción, el jugador no habría descartado la propuesta brasileña, por lo que la definición todavía depende de la evaluación deportiva, económica y personal del mediocampista.
River cuenta con el factor personal
En Núñez observan el escenario con una expectativa diferente. River espera que el deseo de Almada y de su familia de regresar a la Argentina tenga un peso decisivo en la elección. Esa preferencia podría compensar una oferta salarial de Flamengo que, de acuerdo con la información disponible, es algo superior a la propuesta presentada por el club argentino.
La institución dirigida por Marcelo Gallardo habría acercado una oferta de 20 millones de euros por el 50% de los derechos económicos del futbolista. Flamengo, en cambio, analiza una propuesta de 30 millones de dólares por el 100% de la ficha que pertenece al Atlético de Madrid. La diferencia no se limita al monto: también involucra el porcentaje de la propiedad adquirido y el nivel de control que cada club tendría sobre una futura transferencia.
El planteo de River busca preservar una estructura que le permita participar de una eventual venta posterior, mientras que Flamengo apunta a quedarse con la totalidad de los derechos. En ese sentido, la negociación no se resolverá únicamente por el salario ofrecido al jugador: también serán determinantes la voluntad del Atlético de Madrid, las garantías de pago y la conveniencia de cada formato para las partes involucradas.
El argumento financiero de Flamengo
Boto defendió la prudencia económica de Flamengo con una comparación vinculada al mercado brasileño. Señaló que solamente se realizaron siete transferencias de 20 millones de euros o más en el fútbol de ese país y remarcó que el club no está dispuesto a comprometer su estabilidad para concretar un fichaje.
“Puede venir Almada, puede venir otro o puede no venir nadie. Pero si viene, tengan la certeza de que el Flamengo no va a quebrar”, expresó el dirigente al regresar a Río de Janeiro. También destacó la responsabilidad del presidente de la institución, más allá de su condición de hincha, para evitar que una contratación de alto impacto afecte las cuentas del club.
El mensaje apunta tanto a la negociación con el Atlético de Madrid como al debate interno que puede generar una inversión de ese nivel. Flamengo reconoce que Almada es un futbolista de jerarquía, pero considera que su contratación debe responder a una valoración realista y no a una escalada provocada por la competencia con River u otros eventuales interesados.
Dos proyectos y una decisión pendiente
La situación coloca al jugador ante una elección entre dos destinos de fuerte peso continental, aunque con incentivos distintos. Flamengo ofrece una capacidad económica superior y la posibilidad de integrarse a uno de los planteles más competitivos de Brasil. River, por su parte, representa el regreso al fútbol argentino, la cercanía familiar y un proyecto deportivo que busca recuperar protagonismo internacional.
La diferencia entre ambas propuestas también muestra dos maneras de afrontar la operación. River aguarda que el vínculo personal incline la balanza y sostiene su oferta dentro de un esquema de inversión parcial. Flamengo intenta imponer una línea de negociación rígida: reconoce el valor del jugador, pero no pagará más de lo que considera razonable ni modificará sus condiciones para superar a un rival.
Al referirse a la cifra de 30 millones de dólares, Boto utilizó una expresión habitual en Portugal: “No existe comer langosta a precio de sardina, ni tampoco comer sardina pensando que se está comiendo langosta”. Con esa comparación, defendió la idea de que un futbolista en el apogeo de su carrera no puede ser adquirido como una promesa, aunque también dejó claro que Flamengo no convertirá la operación en una cuestión de orgullo.
Almada deberá resolver su futuro en los próximos días, cuando finalice su descanso y retome la actividad. Hasta entonces, River conserva la expectativa basada en la preferencia personal del jugador, mientras Flamengo mantiene su propuesta y endurece el tono. La negociación permanece abierta, pero la advertencia de Boto indica que el margen para prolongarla comienza a reducirse.
