Un episodio de presunta negligencia encendió las alarmas en la Villa Deportiva Nacional (Videna) la tarde del domingo 16 de agosto, cuando el Instituto Peruano del Deporte (IPD) dispuso labores de fumigación en el albergue del recinto mientras deportistas permanecían dentro de las instalaciones. La intervención ocurrió alrededor de las 6:00 p. m. y sorprendió a un grupo de atletas que, según la información disponible, fue expuesto a sustancias químicas en espacios cerrados.
Los deportistas afectados pertenecen a la selección nacional de judo, que realizaba su concentración final en el complejo deportivo como parte de su preparación para el Open Lima 2026, torneo internacional que debía comenzar dos días después. La cercanía de la competencia agrega un componente sensible al incidente, porque no solo está en juego el bienestar inmediato de los atletas, sino también su disponibilidad física en la recta final de una cita de alto rendimiento.

Un error de coordinación en un centro de alto rendimiento
El hecho ha puesto el foco en los protocolos de seguridad y evacuación aplicados en la Videna, un espacio que recibe a selecciones nacionales y deportistas en etapa competitiva. En instalaciones de este tipo, cualquier procedimiento de mantenimiento que implique químicos exige coordinación previa, retiro temporal de ocupantes y verificación de ventilación, precisamente para evitar una exposición innecesaria. La denuncia sugiere que esas medidas no se habrían aplicado con la debida anticipación o rigor.
Hasta el cierre de esta nota, no se había informado un balance oficial sobre el estado de salud de los judocas ni sobre la evaluación médica posterior a la fumigación. Tampoco se conocían, de manera pública, los criterios con los que se autorizó la operación en un momento en que el albergue estaba ocupado por una delegación deportiva. Esa ausencia de información alimenta la inquietud sobre el nivel de control interno dentro del principal ente rector del deporte peruano.
Presión sobre la dirigencia del IPD
La gestión del IPD, encabezada por Sergio Ludueña, quedó bajo cuestionamiento tras el incidente. El caso se produce en un contexto en el que la dirección de la entidad ya venía observándose por su conducción política e institucional, y ahora enfrenta críticas por una eventual falla operativa que habría comprometido la seguridad de atletas de selección. En el deporte de alto rendimiento, los errores logísticos no son menores: pueden alterar entrenamientos, afectar el estado físico y deteriorar la confianza de las federaciones en la administración de los espacios públicos.
Para la selección de judo, el impacto excede el susto inicial. Una exposición a gases o sustancias químicas antes de una competencia internacional puede derivar en síntomas respiratorios, irritación ocular, malestar general o necesidades de descanso médico, todos factores que interfieren en el rendimiento. Por eso, más allá de la responsabilidad administrativa, el episodio abre interrogantes sobre la capacidad de respuesta del sistema deportivo para proteger a sus propios representantes en escenarios donde la exigencia competitiva es máxima.
Lo que viene en las próximas horas
Se espera que las autoridades correspondientes emitan un pronunciamiento oficial sobre lo ocurrido, precisen cuántos deportistas resultaron afectados y determinen si hubo incumplimiento de protocolos internos. También deberá establecerse si existió coordinación con los responsables de la concentración del equipo de judo y qué medidas correctivas se adoptarán para evitar un hecho similar. En un recinto como la Videna, la seguridad sanitaria no puede quedar supeditada a decisiones aisladas; requiere procedimientos claros, trazables y oportunos.
