Durante los incidentes registrados en el partido entre Barcelona SC y Macará, el árbitro central Augusto Aragón recibió una llamada telefónica mientras el compromiso permanecía interrumpido por cerca de 30 minutos. PRIMICIAS confirmó que un funcionario de la Liga Profesional intentó comunicarse con el juez en pleno desarrollo de la emergencia, aunque Aragón no logró entender el mensaje por el ruido dentro del estadio.
La secuencia ocurrió en medio de los desórdenes provocados por fanáticos locales en los graderíos, un escenario que obligó a detener el encuentro de la Fecha 24 de la LigaPro. Según una fuente que pidió reserva, el contacto habría tenido como objetivo transmitir información vinculada con la seguridad y con lo que sucedía fuera de la cancha, en un momento en que dirigentes de LigaPro y personal policial intentaban contener la situación.

La llamada y la respuesta pública
El episodio tomó mayor relevancia cuando el presidente de LigaPro, Miguel Ángel Loor, primero minimizó lo sucedido y afirmó que él había realizado la llamada. Más tarde, intentó precisar su posición y sostuvo que los árbitros sí pueden recibir llamadas. Hasta ahora, la organización no ha emitido un comunicado oficial que esclarezca quién se comunicó con Aragón, con qué propósito exacto y bajo qué coordinación operó ese contacto en medio de la suspensión.
El caso expone una tensión frecuente en partidos alterados por incidentes de seguridad: la necesidad de reaccionar con rapidez para proteger a jugadores, árbitros y aficionados, frente a los límites formales del protocolo arbitral. En ese marco, la comunicación directa con el juez central puede resultar útil desde el punto de vista operativo, pero también abre dudas sobre la cadena de mando y sobre quién está autorizado a intervenir cuando el juego ya está detenido.
Lo que dice la regla
El artículo 5.5 de la International Football Association Board (IFAB) establece que los árbitros pueden utilizar sistemas de comunicación para mantenerse en contacto con los demás integrantes del equipo arbitral, como auriculares o banderines con señal acústica. Sin embargo, la misma norma prohíbe que los árbitros y los demás miembros del equipo utilicen cualquier otro equipamiento electrónico, salvo las excepciones expresamente contempladas, como las cámaras corporales mencionadas en la reglamentación.
Por esa razón, la llamada que recibió Augusto Aragón durante los incidentes no encajaría dentro de los dispositivos permitidos por la norma, ya que se produjo mediante un teléfono celular. Más allá de la discusión reglamentaria, el hecho deja al descubierto un vacío operativo que LigaPro deberá aclarar: si la prioridad era informar sobre la seguridad, la entidad tendrá que explicar por qué no hubo un canal institucional visible y por qué esa comunicación terminó dependiendo de una llamada directa al árbitro en medio del caos.
