Marcelo Gallardo pasó de cobrar un salario acorde al mercado sudamericano a integrar el grupo de entrenadores mejor remunerados del planeta. Su trayectoria explica ese salto: los títulos obtenidos con River Plate elevaron progresivamente su valor y transformaron la contratación de su cuerpo técnico en una operación financiera de gran escala.
De River a Arabia Saudita
Cuando inició su carrera en Nacional de Uruguay, en 2011, sus ingresos respondían a los estándares locales. El cambio llegó en 2014, con su desembarco en River. Durante el tramo final de su primer ciclo, que se extendió hasta 2022, habría alcanzado un contrato estimado en 7 millones de dólares por temporada, una cifra excepcional para Sudamérica y vinculada a sus éxitos nacionales e internacionales.

El salto a la élite global se produjo a finales de 2023, cuando aceptó dirigir al Al-Ittihad de Arabia Saudita. El acuerdo habría rondado los 20 millones de dólares anuales libres de impuestos, nivel que lo ubicó entre los técnicos mejor pagados del fútbol mundial. La experiencia terminó de forma abrupta por diferencias deportivas y administrativas con la dirigencia.
Su regreso a River en 2024 se estructuró con una remuneración similar a la de su primera etapa, reforzada por incentivos ligados a objetivos y títulos internacionales. La particularidad de sus contratos es que las cifras no cubren únicamente su salario: también incluyen asistentes, preparadores físicos, analistas de video y personal médico. Así, el costo real de Gallardo para cada club refleja tanto su cotización individual como el modelo de trabajo que exige para competir al más alto nivel.
