El Mundial genera miles de millones de dólares, pero los beneficios rara vez llegan a los organizadores locales. La FIFA y los patrocinadores globales concentran la mayor parte de las ganancias mientras los países anfitriones asumen costos elevados de infraestructura y seguridad.

Expertos como José Hidalgo y Fernando Carrión destacan que el modelo actual prioriza el espectáculo sobre el desarrollo local. Los patrocinadores y marcas obtienen visibilidad masiva sin asumir riesgos operativos, mientras los clubes y federaciones nacionales enfrentan deudas posteriores al evento.
El programa De Lunes a Lunes reúne a estos analistas para examinar cómo el flujo económico favorece estructuras centralizadas. Esta dinámica plantea dudas sobre la sostenibilidad de futuros torneos y la distribución equitativa de recursos en el fútbol internacional.
