El Celta ha cerrado el mercado con una plantilla que su director de fútbol, Marco Garcés, considera «balanceada, planificada y competitiva», pero también con una cuenta pendiente: la ausencia de una venta importante. El responsable mexicano reconoce que esperaba completar una operación capaz de aliviar las finanzas del club y admite que esa posibilidad, finalmente descartada, constituye una deuda personal dentro de su gestión.
La decisión tiene un nombre propio. Javi Rueda estuvo sobre la mesa como una de las alternativas para generar ingresos relevantes, aunque el club terminó priorizando la continuidad de un grupo que pretende competir con ambición en Europa. Garcés sostiene que la cantidad que podía dejar el futbolista habría mejorado la situación financiera, pero no representaba un ingreso irremplazable: «No son montos que no se puedan conseguir haciendo buena temporada en Europa».
Una plantilla que se medirá en el campo
La valoración definitiva del mercado queda, por tanto, aplazada hasta que aparezcan los resultados. Garcés evita afirmar que el equipo sea mejor o peor que el de la temporada anterior y aporta como referencia los números de los jugadores que salieron: participaron en torno al 20 % de los minutos, marcaron dos goles y dieron cinco asistencias. La dirección deportiva entiende que esas cifras pueden ser cubiertas por los futbolistas que permanecen y por las incorporaciones realizadas, aunque reconoce que la influencia de un jugador no siempre se refleja en una estadística.
El mensaje central del club es que ha decidido utilizar buena parte de sus recursos para elevar las posibilidades deportivas inmediatas. «Hemos apostado por poner todo en el campo para intentar hacer un gran año», resumió Garcés. La frase define una estrategia con una tensión evidente: el Celta conserva margen para sostener su proyecto, pero acepta que una campaña europea sólida será ahora más importante para equilibrar las cuentas y justificar el esfuerzo realizado.

La ausencia de una venta no implica que el club haya abandonado su modelo económico. Garcés insiste en que la consistencia financiera requiere traspasos, pero plantea que los ingresos extraordinarios pueden sustituirse temporalmente mediante una buena participación en Europa. La diferencia es que el rendimiento deportivo no ofrece la misma certeza que una operación cerrada: depende de resultados, premios, clasificación y capacidad para avanzar en la competición.
Decisiones compartidas, responsabilidad individual
Garcés explicó que todos los movimientos se toman de manera conjunta entre la dirección deportiva, la presidencia y el cuerpo técnico dirigido por Claudio Giráldez. Según su versión, la relación entre ambos mantiene la misma solidez que el primer día, pese a las tensiones naturales que genera un mercado. El reparto de prioridades está definido: Giráldez mira especialmente al corto plazo y la dirección deportiva debe preservar también la planificación a largo plazo.
Ese equilibrio fue especialmente visible en el caso de Javi Rueda. El técnico tuvo un peso considerable en la decisión de no ejecutar la venta, como ocurre con el resto de las operaciones, aunque Garcés quiso matizar que algunas declaraciones previas de Giráldez fueron interpretadas fuera de contexto. A su juicio, el entrenador intentaba reforzar la posición negociadora del Celta, no cuestionar la relación interna ni abrir una disputa sobre la política deportiva.
Aun así, el director de fútbol no diluye su papel. Asegura que la responsabilidad final de los movimientos es suya y que está dispuesto a responder por ellos. Esa asunción adquiere relevancia porque la apuesta por mantener a determinados jugadores será evaluada con un criterio doble: el rendimiento del equipo y la capacidad de los activos para conservar o aumentar su valor en el futuro.
Salidas complejas y margen para las renovaciones
Durante su repaso del mercado, Garcés destacó las facilidades ofrecidas por Matías Vecino para resolver su salida. El centrocampista conocía sus antecedentes físicos y había asumido el compromiso de apartarse si reaparecían los problemas de lesiones; cuando ocurrió, cumplió su palabra. La rescisión de Carles Pérez, en cambio, se prolongó hasta el límite del cierre y exigió una negociación más compleja.
En el plano económico, el Celta ha utilizado la mayor parte de su límite salarial, aunque ha reservado una porción para afrontar renovaciones. El trabajo sobre esas ampliaciones suele comenzar una vez cerrado el mercado y no todos los casos presentan la misma urgencia. Carl Starfelt es el único futbolista cuyo contrato termina en junio, circunstancia que permite al club administrar los tiempos con mayor tranquilidad en el resto de la plantilla.
Garcés también aclaró la situación salarial de Ilaix Moriba. Reconoce que se encuentra entre los jugadores mejor pagados del equipo, pero asegura que su contrato está «muy lejos» de las cifras difundidas públicamente. Sobre su ausencia en la minigira por Italia, se limitó a señalar que no estuvo relacionada con las operaciones de mercado, sino con las circunstancias ya explicadas por el club.
La apuesta queda expuesta a los resultados
El alivio por el cierre de la ventana de fichajes es compartido por la dirección deportiva. Competir con el mercado abierto, especialmente en un calendario europeo, genera incertidumbre permanente y fricciones que afectan a la preparación del equipo. A partir de ahora, el debate deja de centrarse en quién podía salir y pasa a una cuestión más exigente: si la plantilla retenida es capaz de convertir el gasto y las oportunidades rechazadas en rendimiento.
La previsión económica ofrece un dato significativo. Garcés anticipa que las ventas necesarias en el próximo ejercicio serán «mucho menores» que los aproximadamente 32 millones de euros manejados anteriormente. Eso reduce la presión inmediata, pero no elimina la obligación de producir ingresos. El Celta ha elegido ganar tiempo mediante la competición: si el equipo responde en Europa, la renuncia a la gran venta podrá presentarse como una inversión; si los resultados no llegan, la deuda que Garcés reconoce será también una de las primeras explicaciones que deberá afrontar.
