Con la proximidad de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, el presidente del Comité Olímpico Dominicano, Garibaldy Bautista, dirigió un mensaje de aliento a los deportistas nacionales. Durante una eucaristía en la Catedral Primada de América, el dirigente subrayó la necesidad de afrontar la competencia con fe, humildad y el objetivo de situar la bandera dominicana en los lugares más altos del podio.
La ceremonia reunió a atletas, entrenadores, dirigentes y autoridades del movimiento olímpico. Bautista recordó que representar al país implica tanto un privilegio como una responsabilidad. Sus palabras se produjeron en un contexto de preparación espiritual que marca el inicio de la cuenta regresiva antes del evento programado entre el 24 de julio y el 8 de agosto.
El acto incluyó la participación de figuras destacadas del deporte dominicano. El medallista olímpico Luisito Pie, el campeón olímpico Félix Díaz y la exvoleibolista Camil Domínguez portaron la antorcha oficial. La mascota Colí también recibió la bendición del arzobispo Carlos Tomás Morel antes de interactuar con los asistentes.

El mensaje central del dirigente olímpico
Bautista invitó a los miembros de la delegación a vivir los Juegos con un espíritu de gratitud y sencillez. Insistió en que cada medalla debe recibirse con humildad y que los desafíos deben enfrentarse con fe y valentía. Esta postura refleja una visión del deporte que trasciende los resultados numéricos y enfatiza valores formativos para los participantes.
El presidente del COD señaló que el regreso de los Juegos a suelo dominicano, cuatro décadas después de la última edición, representa un momento significativo para el país. Subrayó que los triunfos deben ir acompañados de humildad y que los resultados, independientemente de su signo, sirven como oportunidad de crecimiento personal y colectivo.
Contexto histórico de la sede dominicana
La organización de los Juegos Centroamericanos y del Caribe en 2026 marca el retorno de este evento multideportivo a República Dominicana después de 40 años. Esta circunstancia añade una capa de expectativa nacional, ya que el país busca demostrar su capacidad para acoger una competencia de escala regional con estándares internacionales.
El deporte, según las palabras de Bautista, posee la facultad de unir pueblos y contribuir a la construcción de una sociedad más cohesionada. Esta apreciación se alinea con el papel histórico del Comité Olímpico Dominicano en la promoción de valores como el respeto, la disciplina y la solidaridad entre las nuevas generaciones de atletas.
Desarrollo de la ceremonia religiosa
La eucaristía fue oficiada por el arzobispo Carlos Tomás Morel, con la asistencia de los sacerdotes Candelario Mejía y David Soriano, además del diácono José P. Monegro. El acto combinó elementos litúrgicos con símbolos deportivos, entre ellos el recorrido de la antorcha y la presencia de la mascota oficial.
La bendición de Colí por parte del arzobispo añadió un momento simbólico que conectó la dimensión espiritual con la identidad visual del evento. Este gesto fue seguido por la interacción de la mascota con los presentes, reforzando el carácter inclusivo de la preparación previa a la competencia.
Repercusiones en la preparación de la delegación
La presencia de atletas y dirigentes en la catedral permitió establecer un punto de partida común antes del inicio de las actividades deportivas. El mensaje de Bautista enfatizó la importancia de mantener una actitud equilibrada frente a los resultados, tanto en las victorias como en las derrotas.
La combinación de preparación técnica y apoyo espiritual busca fortalecer la cohesión del equipo nacional. En este sentido, el Comité Olímpico Dominicano ha optado por un enfoque que integra aspectos físicos, mentales y éticos en la etapa final previa a los Juegos.
El acto concluyó con la participación de las autoridades del movimiento olímpico, dejando establecida la base simbólica para el desempeño de la delegación dominicana en las próximas semanas.
