Elijah Gift volvió a bajar al Bilbao Athletic para disputar el amistoso de ayer por la mañana en Urritxe frente al Amorebieta, en una decisión que confirma la gestión compartida que el Athletic está haciendo este verano con varios de sus jóvenes valores. El extremo rojiblanco, que ha completado toda la pretemporada a las órdenes de Terzic, se reincorporó al trabajo junto al primer equipo tras cinco días de descanso, pero su participación competitiva volvió a quedar vinculada al filial en un contexto de reparto de cargas y de evaluación constante del grupo.
La mañana del viernes, en el regreso a los entrenamientos, Gift se sometió a las pruebas físicas previstas para la plantilla principal, una rutina habitual después del parón veraniego y antes de encarar la fase más exigente de la preparación. Esa secuencia, que combina trabajo con el primer equipo y minutos con el Bilbao Athletic, apunta a una planificación en la que el club intenta acelerar la adaptación del jugador sin romper su progresión competitiva. En paralelo, Asier Hierro, el otro cachorro que había subido este verano a entrenar con los leones, se perdió tanto esas pruebas como el partido de Urritxe por problemas físicos.

El amistoso sirvió al Bilbao Athletic para prolongar una pretemporada que, por resultados, está dejando buenas sensaciones. El equipo de Bittor Llopis se impuso al Amorebieta con un gol de Txus Vizcay en el tramo inicial de la segunda parte, suficiente para resolver un encuentro equilibrado ante el conjunto dirigido por Jon Castillo. La victoria refuerza una dinámica positiva que no es menor en esta etapa del curso, porque permite acumular confianza a los futbolistas que buscan asentarse en una categoría exigente y, al mismo tiempo, mantener la competencia interna alta.
El balance del filial es, de momento, consistente: tres victorias y un empate en cuatro partidos de preparación. La única excepción fue el Burgos, que logró igualar en el tiempo de prolongación en un duelo que evidenció lo ajustado de este tipo de pruebas estivales. Más allá de los marcadores, el cuerpo técnico bilbaíno está obteniendo una fotografía útil del momento de cada jugador, algo especialmente relevante en casos como el de Gift, cuya alternancia entre ambos escalones del club parece responder tanto a necesidades deportivas como al deseo de no acelerar en exceso su exposición al primer nivel.
En ese contexto, la presencia de Gift en el filial no debe leerse como un paso atrás, sino como parte de una hoja de ruta habitual en canteras con aspiraciones de primer equipo. El club le mantiene cerca de la dinámica principal, pero también le concede minutos en un entorno competitivo que le permite seguir creciendo con ritmo real. La situación de Hierro, frenado por molestias físicas, añade otra capa a la gestión de una pretemporada en la que la prioridad no es solo ganar amistosos, sino llegar al arranque oficial con los jóvenes en el punto adecuado de carga, continuidad y salud.
