Gimnasia y Esgrima de Jujuy frenó este domingo una caída que empezaba a comprometer su campaña y venció 1 a 0 a Chaco For Ever en el estadio “23 de Agosto”, por la fecha 25 de la Zona B de la Primera Nacional 2026. El triunfo le permitió dejar atrás tres derrotas consecutivas y volver a acomodarse en una pelea que sigue abierta en los puestos de vanguardia: quedó a un punto de Tristán Suárez, que por ahora conserva la cima.
El partido tuvo una lectura marcada por la necesidad del local. El equipo de Hernán Pellerano arrancó con mayor iniciativa y generó las ocasiones más claras de la primera parte, aunque sin precisión en la definición. La visita, dirigida por Ricardo Pancaldo, sostuvo el orden y apostó a lastimar con salidas directas, en un trámite que por momentos expuso nervios y desajustes en la última línea jujeña.

Un primer tiempo sin premio
Las situaciones más claras del inicio quedaron del lado albiceleste. Tras un córner, la pelota quedó suelta en el área chica y David Gallardo estuvo a punto de empujarla, pero fue atorado justo antes del remate. Más tarde, Francisco Molina desbordó con una acción individual y asistió atrás a Cristian Menéndez, aunque Agustín Ojeda evitó el gol cuando el arquero ya estaba fuera de la jugada. Chaco For Ever respondió con una llegada de Pacheco, que remató incómodo a la espalda de Dematei, y también encontró espacios por errores no forzados de la defensa local.
El tramo final del primer tiempo confirmó que el partido seguía abierto. Molina volvió a probar desde media distancia y Nicolás Caprio, que había ingresado por la lesión de Gastón Canuto, envió al córner. La más clara llegó sobre el cierre, cuando Emiliano Endrizzi sacó un derechazo potente que dio en el travesaño, en una acción que resumió la falta de eficacia de Gimnasia en una etapa en la que produjo más que su rival, pero sin convertir esa ventaja territorial en gol.
El desvío que destrabó el resultado
El quiebre llegó a los 17 minutos del complemento y tuvo un componente fortuito, aunque no casual en un equipo que insistía. Una conexión entre Molina y Francisco Maidana dentro del área terminó en un centro o remate desviado por Juan Manuel Carrizo, que descolocó por completo a Caprio y selló el 1 a 0. El tanto no cambió solo el marcador: también alteró el desarrollo, porque obligó a Chaco For Ever a adelantarse y empujó al local a jugar más cerca de su propio arco de lo que había imaginado.
La reacción visitante generó un cierre más tenso que cómodo para Gimnasia. Octavio Bianchi dispuso de una de las chances más claras para ampliar, habilitado por Endrizzi a espaldas de los centrales, pero la definición no encontró destino. Luego llegó la expulsión de Carrizo por doble amonestación, tras un cruce sobre Diego López, y con un hombre más el “Lobo” tuvo otra ocasión inmejorable en los pies de Gallardo, aunque Caprio respondió con solvencia. El resultado quedó así condicionado por una mezcla de insistencia local, errores ajenos y una eficacia todavía incompleta.
Un triunfo con peso en la tabla
Más allá de la forma, la victoria tiene un impacto concreto en la clasificación y en el ánimo de un equipo que venía golpeado. Gimnasia recuperó puntos en un tramo sensible del torneo, volvió a hacerse fuerte en casa y evitó que la serie negativa se extendiera a cuatro caídas. En una zona muy pareja, donde cada tropiezo modifica posiciones con rapidez, el dato más relevante es que sigue a tiro del liderato y todavía depende de su propio rendimiento para sostener la expectativa de pelear arriba.
La síntesis dejó a Gimnasia con Milton Álvarez; Franco Camargo, Guillermo Cosaro, Nicolás Dematei, Emiliano Endrizzi; David Gallardo, Hugo Soria, Francisco Maidana, Francisco Molina; Mauro Cachi y Cristian Menéndez. Chaco For Ever alineó a Gastón Canuto; Alan Luque, David Valdez, Ricardo Garay, Agustín Ojeda; Leandro Fernández, Brian Nievas, Juan Manuel Carrizo, Enzo Gaggi; Germán Pacheco y Leonardo Marinucci. Dirigió Lucas Cavallero y el único gol fue en contra de Carrizo, a los 17 del segundo tiempo.
